La valquiria
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19/20 La valquiria, Análisis

Richard Wagner
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28 m
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Tras el éxito del arranque de la tetralogía de Robert Carsen con El Oro del Rin, el Teatro Real continúa con la segunda etapa de El Anillo del Nibelungo de Richard Wagner, con Pablo Heras-Casado al frente de la dirección musical y destacados artistas en repertorio wagneriano como Adrianne Pieczonka, Stuart Skelton o René Pape. Es quizás, el título más popular de la serie, tanto por el nombre de la ópera como por la música de la Cabalgata del inicio del tercer acto. En esta ópera, el poderoso anillo sigue siendo objeto de deseo y fuente del conflicto, además de dictar el destino tanto de quienes lo anhelan como de quienes lo temen. 

Primera jornada de la tetralogía Der Ring des Nibelungen

Música y libreto de Richard Wagner (1813-1883)
Estrenada en el Königliches hof-und Nationaltheater de Múnich el 26 de junio de 1870

Estrenada en el Teatro Real el 19 de enero de 1899.

 
Producción de la Oper Köln 

Equipo Artístico

Director Musical I Pablo Heras-Casado

Director de Escena I Robert Carsen  

Escenógrafo y Figurinista I Patrick Kinmonth

Iluminador I Manfred Voss

 

Reparto

 

Siegmund 

  • Stuart Skelton - 12, 16, 21, 25, 28 feb 
  • I Christopher Ventris -  14, 18, 23, 27 feb 

Hunding

  • René Pape - 12, 16, 21, 25, 28 feb 
  • Ain Anger - 14, 18, 23, 27 feb 

Wotan

  • Tomasz Konieczny - 12, 16, 21, 25, 28 feb 
  • James Rutherford -  14, 18, 23, 27 feb 

Sieglinde

  • I Adrianne Pieczonka - 12, 16, 21, 25, 28 feb 
  • Elisabet Strid - 14, 18, 23, 27 feb 

Brünnhilde

  • Ricarda Merbeth - 12, 16, 18, 21, 25, 28 feb 
  • I Ingela Brimberg -  14, 23, 27 feb 

Fricka | Daniela Sindram

Gerhilde I Julie Davies 

Ortilinde I Samantha Crawford 

Waltraute I Sandra Ferrández

Schwertleite I Bernadett Fodor

Helmwige I Daniela Köhler

Siegrune I Heike Grötzinger

Grimgerde I Marifé Nogales

Rossweise I Rosie Aldridge 

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Con La prohibición de amar estamos ante una ópera compuesta por un joven músico aún en proceso de hallar su propio lenguaje musical. Después de concluir Las hadas, su primera incursión en el género, sin conseguir presentarla públicamente, Wagner logra estrenar su segunda partitura operística el 29 de marzo de 1836, en Magdeburgo, pero esta sería la única función de la ópera en vida del compositor. La première fue un fracaso absoluto porque algunos cantantes no sabían su papel y la segunda representación no llegaría a celebrarse, ya que el marido de la protagonista, en un ataque de celos, agredió a uno de los tenores. Wagner dio el caso por perdido y mandó la obra al limbo del olvido, tachándola de “pecado de juventud”.
Con semejantes antecedentes no sorprende pues que Das Liebesverbot haya sido injustamente tratada como una ópera menor del genial compositor alemán. Sin embargo, esta desconocida obra resulta interesante por muchos motivos. La prohibición de amar es una ópera que rompe con los clásicos tópicos musicales asociados a Wagner y, desde luego, muy alejada de su densidad y hondura características. Esta obra es para el joven Wagner el equivalente al Viaje a Italia de Goethe: un elogio a los aires cálidos del sur, al sol, a lo lúdico, al sexo y al hedonismo meridional.
Para sustentar la parte dramática de la ópera, Wagner decidió adaptar Medida por medida, de Shakespeare, obra rara vez representada entonces por considerarse inmoral. Modificando sustancialemente el argumento original, el joven compositor consiguió presentar una dura crítica al puritanismo alemán que imperaba en esos momentos.
Wagner traslada la acción de Sicilia, donde un alemán, Friedrich, rígido e incapaz de comprender la joie de vivre, actúa de regente y decide disciplinar a los sicilianos prohibiendo el Carnaval, los prostíbulos, los cabarets y el amor fuera del matrimonio.
En cuanto a la parte musical, las influencias que se aprecian en la obra son evidentes. Wagner, en una reacción contra la “pedantería” y “erudición” que le rodea, celebra y homenajea las virtudes musicales italianas con ritmos frenéticos, líneas melódicas potentes, llenas de carácter y vibrantes, además del gusto por la repetición y las armonías directas. La admiración que sentía por compositores como Bellini y Rossini se puede apreciar en momentos en los que prácticamente cita a Il barbiere di Siviglia, o a Guillaume Tell. Encontramos también mucha influencia francesa, tanto del código de la opera comique, como de las grand operas más características de la época como La Muette de Portici, de Auber y Robert le Diable, de Meyerbeer.

Otro punto interesante a destacar en esta ópera es que en su partitura ya se puede apreciar lo que será el futuro Wagner. Hay mucho de Lohengrin en ella, y el personaje de Pontio Pilato es un claro precedente de Mime. Además, La prohibición de amar es la primera vez que Wagner utiliza de forma estructural la técnica de leit motiv, especialmente el motivo de la prohibición de amar decretada por Friedrich, que reaparece a lo largo de la obra, ya sea de forma solemne o irónica.

En definitiva, estamos ante una obra poco conocida pero interesante, que, desde luego, merece conocerse y a través de la cual podemos comprender mejor de dónde sale el Richard Wagner que todos conocemos. En el IV Centenario de la muerte de Shakespeare difícilmente podríamos encontrar algo que tenga más sentido.