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Datos

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Lucia di Lammermoor - Liceu

Gaetano Donizetti
listado

Ópera
2h 33
Italiano
FULL HD
Español , Inglés
Producción

Juan Diego Flórez debutaba el rol de Edgardo en Lucia di Lammermoor en noviembre de 2015, en el Gran Teatre del Liceu, con esta producción de Damiano Michieletto dirigida musicalmente por Marco Armiliato y con la soprano Elena Mosuc en el papel protagonista de la ópera.

 

Basada en la truculenta novela histórica de Walter Scott, The Bride of Lammermoor, que Salvatore Camarano transformó en libreto para Gaetano Donizetti, quien compuso la ópera en apenas un mes, Lucia di Lammemoor expresa el amor romántico que perdura más allá de la mentira, de la incomprensión, de la locura y de la muerte. Situada en Escocia, la rivalidad entre dos clanes enemigos es el escenario que ve nacer el amor entre Lucia y Edgardo, que se juran en secreto voto de matrimonio. La protagonista, Lucía, es uno de los grandes retos del repertorio operístico, tanto en el ámbito vocal como escénico, y que es conocido por uno de sus puntos álgidos, cuando el personaje se entrega a la locura.

 

La propuesta escénica que nos ofrece el Liceu, dirigida por Damiano Micheletto y estrenada en la Opernhaus Zürich, recrea un ambiente "desnudo de excesos, dominado sólo por el vidrio cortante y frío de una torre, que es a la vez lugar de fiesta y de muerte", en palabras del director de escena.

Dramma tragico en tres actos

 

Música de Gaetano Donizetti (1797-1848)

Libreto de Salvatore Cammarano, basado en la novela The Bride of Lammermoor (1819), de Walter Scott

Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu

Cor del Gran Teatre del Liceu

 

Equipo artístico


Director musical | Marco Armiliato

Director de escena | Damiano Michieletto

Escenógrafo | Paolo Fantin

Figurinista | Carla Teti

Iluminador | Martin Gebhardt

Directora del coro | Conxita Garcia

 

Reparto


Lord Enrico | Ashton Marco Caria

Lucia | Elena Moşuc

Sir Edgardo di Ravenswood | Juan Diego Flórez

Lord Arturo Bucklaw | Albert Casals

Raimondo Bidebent | Simón Orfila

Alisa | Sandra Ferrández

Normanno | Jorge Rodríguez-Norton

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Gaetano Donizetti
Edward Gardner, Laurent Pelly

Una trama simple pero efectiva (un joven campesino tímido e ingenuo compra a un charlatán una poción de amor, en realidad una simple botella de vino, para conquista a la chica de la que está enamorado; la bella finalmente se dará cuenta que ama al joven sin la ayuda del elixir), un alegre lenguaje musical, melodías brillantes y particularmente inspiradas (incluida la famosa "Una furtiva lagrima"), hicieron de esta ópera compuesta en 15 días por Donizetti una auténtica obra maestra.

 

Transponiendo la acción a Italia en la década de 1950, el director Laurent Pelly consigue una verdadera joya, finamente cincelada y muy poética.

 

Con la colaboración de Naxos

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Gaetano Donizetti
Riccardo Frizza, Maria Pilar Pérez Aspa

Il castello di Kenilworth se presentó por primera vez en San Carlo de Nápoles en 1829. Extraída de una novela de Sir Walter Scott y adaptada por la libretista Leone Tottola, esta rara ópera fue descuidada injustamente durante mucho tiempo.

 

Esta grabación presenta la versión original, con el papel de Warney confiado a un tenor (que el compositor cambió a barítono en la revisión de la partitura de 1836). Il castello di Kenilworth es el primero de los varios trabajos exitosos a seguir que Donizetti basó sobre la historia británica (Maria Stuarda, Anna Bolena, Rosmonda d'Inghilterra, Emilia di Liverpool, Lucia di Lammermoor) presentando el personaje de la reina Isabel I, desgarrada por la lucha interna entre el deber de un monarca y los sentimientos de una mujer. El eje fundamental del drama es el antagonismo entre los dos personajes femeninos que viven y sufren en su soledad, en un mundo dominado por los hombres.

 

Con la colaboración de Naxos

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Gioachino Rossini
Gianluigi Gelmetti, Emilio Sagi

Protagonizada por un excelente elenco, con Juan Diego Flórez, María Bayo, Pietro Spagnoli o Ruggero Raimondi, esta producción de Il barbiere de Siviglia estrenada en el Teatro Real de Madrid, en enero de 2005, contó con la dirección musical del gran experto rossiniano Gianluigi Gelmetti y la puesta en escena de Emilio Sagi, director artístico del Teatro Real entre 2001 y 2005.

 

En esta producción, concebida como una ingeniosa “follie organizée”, todo se mueve, nada es seguro, incluyendo el decorado (completamente blanco), que se forma y transforma permanentemente delante del público, dando cobijo a las diferentes escenas de la ópera. La alegría, “el salero” y el carácter extrovertido de los sevillanos es evocado a lo largo de toda la obra a través de un minucioso trabajo dramático desarrollado por los protagonistas (todos ellos excelentes actores), el coro y los actores-bailarines que participan en la ópera, tratada como una inmensa coreografía en la que danzan también el decorado y el atrezzo.

 

Aunque la época de la trama no esté reflejada de manera explícita, toda la escenografía remite al siglo XVIII, reflejando sobre todo ese momento de inestabilidad en el que el oscurantismo del Ancien Régime da paso a la Ilustración, asomando ya el germen de la revolución burguesa que más tarde aflorará. El color y la iluminación se convierten en elementos dramáticos, más que escenográficos: el espectáculo está todo él concebido en blanco y negro, y sólo las apariciones de Rosina, con su rebeldía y ganas de vivir, introducen en la escena una nota de color, que borran inmediatamente los criados de Bartolo. Finalmente, en “la tempesta” una lluvia multicolor rompe la bicromía de la escena dando paso a una progresiva emergencia de los colores a medida que se desencadena el final de la trama.

 

La vitalidad, el bullicio y la espontaneidad de las “gentes de la calle” andaluzas, con sus sevillanas y su gestualidad de inspiración flamenca, son fundamentales en el diseño coreográfico de la ópera, llena de sorpresas, ironía y guiños cómplices al espectador.

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Bruno Campanella, Alessandro Talevi

Con un libreto que apunta ligeramente a la relación que hubo entre el conde de Essex y la reina Isabel I de Inglaterra, Donizetti creó una obra cargada de virtuosismo vocal donde la realidad de la historia se dulcifica bajo las coloraturas belcantistas. Estrenada en el Teatro San Carlo de Nápoles el 29 de octubre de 1837, refleja la desolación de un compositor que había perdido a sus padres, sus dos hijos y a su esposa Virginia.

 

Salvatore Cammarano basó su texto, como en Lucia di Lammermoor, en el drama de una relación fracasada entre la reina Elisabetta (Isabel I de Inglaterra) y Roberto, el conde de Essex, quien ama a Sara, esposa de su amigo el duque de Nottingham. Donizetti depuró su tendencia a la concentración dramatúrgica de afectos y momentos de acción en el espacio más estrecho: la tragedia de dos parejas malogradas está continuamente sostenida por la música. 

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Vincenzo Bellini
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Conocida como una de las joyas de Romanticismo y piedra preciosa de la lírica se representó, en junio de 2016 por primera vez en el Teatro Real, con un reparto excepcional, que protagonizan entre otros Diana Damrau, Javier Camarena, Venera Gimadieva y Celso Albelo, junto a la Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real.

 

Es ésta la última ópera de Bellini, prematuramente muerto a los 34 años cuando había logrado que la sociedad parisina se rindiera a sus pies y por fin, en un panorama musical dominado por los italianos —desde Rossini a Donizetti, su gran rival — le encargaran una obra que se estrenaría en el Théâtre Italien en 1835. El compositor siciliano optó por una obra histórica que, sobre el fondo de la guerra civil inglesa que enfrentó a Cromwell y los puritanos con los eduardianos, desarrolla una apasionada historia de amor salpicada por la pasión, la traición y la locura. La ópera se centra en una característica heroína romántica, Elvira, que sufre la experiencia de sentirse traicionada incomprensiblemente por su prometido, el mismo día de su boda. Este hecho le provoca un sentimiento tan doloroso e insoportable que su entendimiento no lo puede resistir y enloquece. La locura era una fórmula característica del Romanticismo: la fragilidad física y la marginalidad social de los personajes eran un recurso para hacer más expresiva la fuerza incontenible de los sentimientos. En la estilizada puesta en escena de Emilio Sagi, los personajes aparecen atravesados por la melancolía.