Promo MOP Semele MONTEVERDI CHOIR DAVID
Datos

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Sémele

Georg Friedrich Händel
listado

Ópera
2h. 48 min.
Inglés
FULL HD
Español , Inglés
Producción

Resulta irónico -y seguramente no es casualidad- que la primera gran ópera completa en lengua inglesa la compusiese Händel en 1743, un emigrante alemán que se acercaba a la cúspide de sus poderes, pero que se había autoimpuesto el retiro de la tóxica escena operística londinense.

Sémele fue su desafiante contraataque a los que durante años habían tratado de controlarle: los aristocráticos propietarios de teatros y directores de compañías rivales. No es de extrañar que Händel prefiriera promover y organizar su propia temporada anual de conciertos en el Covent Garden sin interferencias y con sus propios solistas, orquesta y coro elegidos a dedo. Sémele sorprendió a su público: no era una ópera italiana convencional debidamente "escenificada" (aunque claramente lo era en la imaginación de Händel y a pesar de la presencia de elaboradas indicaciones escénicas); tampoco era un oratorio piadoso basado en el Antiguo Testamento adaptado a la época de Cuaresma. Ni mucho menos. En su lugar, eligió una historia "profana" basada en Ovidio, en la que los dioses y los mortales actúan al mismo nivel, comportándose mal y apasionadamente, pero de forma que todo el mundo -excepto el descontento público de la época o, más tarde, los mojigatos victorianos- puede identificarse con ella.

Música de George Friedrich Händel

Libreto de William Congreve

Monteverdi Choir

English Baroque Soloists

 

Equipo artístico


Director musical | John Eliot Gardiner

Director | Thomas Guthrie

Iluminador | Rick Fisher

Figurinista | Patricia Hofstede

 

Reparto


Sémele | Louise Alder

Júpiter | Hugo Hymas

Juno / Ino | Lucile Richardot

Athamas | Carlo Vistoli

Cadmus / Somnus | Gianluca Buratto

Iris | Emily Owen 

Cupido | Angela Hicks

Apolo | Peter Davoren

Endless Pleasure | Alison Ponsford-Hill / Angharad Rowlands

Sumo Sacerdote | Daniel D’Souza / Robert Davies / Christopher Webb

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Christoph Willibald Gluck
Ivor Bolton, Krzysztof Warlikowski

Con Gluck, la ópera intenta volver a la esencia. Siguiendo las ideas propugnadas por Rousseau, persigue dar el protagonismo a la acción dramática y desprenderse del ornamento. Puente entre el Barroco y el Clasicismo, vuelve a menudo a los temas de la Antigüedad, buscando lo que él llama “una bella simplicidad”.

 

En Alceste, Gluck no solo consigue una partitura radicalmente innovadora, sino dignificar la figura de la mujer, tan zarandeada por la actitud libertina del siglo XVIII. En su idealización de lo femenino recurre a personajes como Ifigenia o Alceste, dispuestas a sacrificarse en lugar de sus consortes, reinando así entre las heroínas más hermosas de la literatura universal desde Eurípides.

Ópera
Teatro Real
Georg Friedrich Händel
Christopher Moulds, David Alden

El genio musical de Händel y la fantasía extraída de Orlando furioso, el poema épico de Ludovico Ariosto en el que se inspira la historia, convierten a Alcina en una de las más populares óperas del compositor sajón –junto a Ariodante y Orlando, también inspiradas en esta cumbre de la literatura universal– que estrenó en el Covent Garden en 1735.

 

La historia, de ecos homéricos, de la maga Alcina que atrae a los héroes a su isla para seducirles y convertirles después en parte del paisaje, y la lucha de Ruggiero y Bradamante para librarse de la maligna bruja, siguen cautivando por la sutil metáfora que encierra sobre los espejismos que crean el amor y la pasión. En la puesta en escena de David Alden, que debutó en el Teatro Real, el reino mágico de Alcina es el del teatro, construido con referencias al cine de Hollywood, a la revista y a la comedia musical. El final aparentemente feliz en el que Ruggiero se casa de manera totalmente convencional con Bradamante en un barrio periférico, inspira la nostalgia del mundo del teatro en el que reinaba la maga.

Ópera
Festival della Valle d’Itria
Georg Friedrich Händel / Leonardo Leo
Fabio Luisi, Giorgio Sangati

Por primera vez en los tiempos modernos, el Festival della Valle d'Itria presenta la versión napolitana del Rinaldo de Händel, un pastiche con encanto mediterráneo que Leonardo Leo ensambló en 1718 y que se consideró perdido hasta hace unos años.

 

La historia detrás de esta ópera es cautivadora: la partitura de la obra maestra de Handel fue traída ilegalmente a Nápoles por el cantante castrato Nicolò Grimaldi, quien interpretó por primera vez a Rinaldo en Londres. Una vez en Italia, Leo y otros compositores locales hicieron un refrito de la obra, que la adaptaron al gusto del público napolitano local, añadiendo algunos intermezzos y personajes divertidos.

 

El director Giorgio Sangati convierte esta obra en una ópera "ba-rock" ambientada en los años 80, donde la lucha entre cristianos y turcos se convierte en una batalla entre cantantes de pop-rock (los cristianos) y los de dark-metal (los turcos). Estas dos facciones representan dos perspectivas opuestas sobre el amor y la vida.

 

El director Fabio Luisi está al frente del ensemble barroco La Scintilla, un grupo de especialistas en el repertorio barroco.

 

Con la colaboración de Naxos

Ópera
Teatro Real
Georg Friedrich Händel
Ivor Bolton, Claus Guth

Contra lo habitual en las adaptaciones a libreto de ópera de grandes textos literarios, Antonio Salvi mejora el texto de Pierre Corneille que sirve de base a Haendel para componer su Rodelinda. El tirano Grimoaldo, que ha usurpado el trono de Lombardía, quiere casarse con la esposa del rey destituido, Bertarido, que todos creen muerto pero que en realidad huyó al exilio y ha regresado en secreto. Entre su esposo Bertarido y el cordero disfrazado de lobo que es Grimoaldo, un tirano tan aparentemente cruel como atormentado por la culpabilidad de sus propios crímenes, Rodelinda se encuentra en el centro de la historia porque todos los personajes quieren legitimar su poder casándose con ella; porque mantiene una fidelidad absoluta a su marido que no se tambalea entre las luchas intestinas de candidatos al trono que quieren utilizarla para sus propósitos; y porque es el personaje más inteligente, más capaz de comprender los puntos débiles de los demás y más hábil para manipularlos a favor de su propia estrategia.

 

En el punto culminante de la historia, Grimoaldo decide abandonar a su prometida Eduige y forzar a Rodelinda a tomarlo como esposo para legitimarse tras su golpe de estado. Rodelinda se niega y guarda luto por su esposo Bertarido, al que cree muerto. Pero, consciente de la debilidad de su posición y de que no va a poder rechazar por mucho tiempo los dictados de Grimoaldo, decide evitar una negativa taxativa para, en cambio, imponerle una condición que sabe que no sólo resultará inaceptable a alguien sin carácter como él, sino que va a provocar en el furioso cordero del tirano usurpador una auténtica crisis de ansiedad: le dice que sólo accederá a sus deseos si antes asesina a su propio hijo Flavio porque se niega a ser al mismo tiempo –le dice a la cara- la esposa del ladrón del trono y la madre del heredero legítimo de ese mismo trono. Es una Klytemnestra que se niega a casarse con Egisto durante la ausencia de Agamemnon para que Flavio, si sobrevive, no se convierta en un nuevo Oreste; ni en un Hamlet que tenga que vengar a una madre que se ha casado con el asesino de su padre. Es una mujer con un instinto infalible, consciente de que de su unión con quien ha destronado (y ella cree que asesinado) a su marido no puede surgir nada merecedor de existir. Y consciente también de que su contrincante es un aspirante a tirano que apenas disimula un bondadoso carácter de razonable gobernador provincial, realista y “charmant”, a quien le faltan muchas lecturas de textos de Maquiavelo para lograr sus ambiciosos propósitos.

 

El personaje genuinamente perverso de la historia no es Grimoaldo, que ha triunfado en su golpe de estado por circunstancias fortuitas y pese a la debilidad de su carácter, sino Garibaldo, duque de Turín, él sí con muchas lecturas de Maquiavelo a sus espaldas y con su propia estrategia para hacerse con el poder masacrando sin contemplaciones, si hace falta, a toda la familia. Sólo que la noticia de que Bertarido no ha muerto desbarata sus planes.

 

Se trata de una historia de lucha de poder que se desarrolla en un ámbito familiar, en una comunidad que constituye un mundo en sí mismo y que no deja de ser una malvada metáfora de la naturaleza humana. Por eso Claus Guth ha decidido explicar la trama de Rodelinda en un hogar familiar: una casa, un reducto de privacidad a salvo del mundo externo, en el que el personaje más desprotegido es precisamente Flavio, el hijo de Rodelinda, moneda de cambio sometida a innumerables peligros, tensiones y amenazas.

 

Casi se puede decir que el personaje principal de la ópera es ese niño que no canta pero que sufre la enorme crueldad de todos los demás personajes. Con frecuencia parece como si la historia nos fuera narrada a través de las pesadillas del pequeño Flavio, cuya madre está dispuesta a utilizar para alejar a un pretendiente despreciable y, si no lo consigue, a hacerlo asesinar y evitar que algún día comprenda la infamia a la que se ha prestado y exija venganza. Esos ojos aterrorizados perciben el hogar familiar como un espacio amenazador y lleno de peligros, que intuye sin acabar de comprender.
Rodelinda es una de las óperas más extraordinarias de Händel, con páginas que se cuentan entre las más inspiradas del compositor. Su estreno en España en esta nueva producción del Teatro Real fue un auténtico acontecimiento.

 

(Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real)

Ópera
Teatro Real
Henry Purcell
Teodor Currentzis, Peter Sellars

El director escénico de Pittsburgh presentó en el Teatro Real su versión de la partitura de Henry Purcell con textos de la novela La niña blanca y los pájaros sin pies, de la escritora nicaragüense Rosario Aguilar, y canciones e himnos del propio autor inglés con textos de Katherine Phillips y George Herbert, entre otros.

 

La producción, que cuenta con la colorida escenografía de Gronk y la dirección musical de Teodor Currentzis al frente de su grupo MusicAeterna, da voz a esas mujeres -tanto indígenas como colonizadoras- que también fueron protagonistas en la conquista de América, pero que nunca aparecen en las crónicas y relatos oficiales de la época.

 

Sellars supo adaptar el evocador y alegórico mundo mágico que pintó el compositor inglés, en un marco perfecto para mostrar con total libertad las emociones más hondas y recónditas del ser humano desde una perspectiva femenina que siempre fue omitida.

Danza
Teatro Real
Georg Friedrich Händel
Mark Morris Dance Group

Fiel a su trayectoria, y a su compromiso con la música en vivo, para la que siempre busca la colaboración y complicidad de artistas de primera línea, Mark Morris cuenta en este espectáculo con la presencia de las sopranos Sarah-Jane Brandon y Elizabeth Watts, el tenor James Gilchrist y el bajo Andrew Foster-Williams, quienes, junto al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, interpretan la bella partitura de Händel L'Allegro, il Penseroso ed il Moderato bajo la dirección de la maestra Jane Glover. Juntos ponen en pie esta producción, dividida en dos actos, en la que el coreógrafo recrea 32 escenas inspiradas en pinturas de William Blake.

 

En esta creación predomina la presencia del grupo, la estructura coral, marcada por pasos vitales y espontáneos. Trazados básicos que caminan desde la melancolía inicial hacia una energía contagiosa, donde el colectivo predomina sobre el individuo, convenciendo a este de la alegría plena que el ser humano siente cuando es parte de algo.

 

*Título disponible solo en países no UE, a excepción de España
Danza
Teatro del Bicentenario
Georg Friedrich Händel
Mauricio Wainrot

Wainrot ha relatado que crear una obra coreográfica con un tema como El Mesías, surgió por diferentes necesidades y en el estreno en Buenos Aires en el año 1999 escribió en el programa de mano: "Siento que, en este fin de milenio, por ser destacados protagonistas de una fecha y evento semejante, nos hace de alguna manera ser testigos y partícipes privilegiados del hecho. Será tal vez una fecha meramente estadística, pero que sin duda posee una carga emotiva y mística del mayor voltaje. El Mesías representa para mí, en este especial momento, una mirada a nuevas y-o viejas utopías, una mirada hacia nuestro interior, una necesidad de volver a escuchar nuestros íntimos silencios y de acercamiento a los otros, especialmente a los seres más cercanos, a esos que amamos, a los que comparten nuestra historia y destino y a los que fueron y son testigos de tantas alegrías como penurias. Crear El Mesías, ha sido una experiencia personal que me conmueve poder participar con todos".

 

La obra se desarrolla en una maravillosa atmósfera creada por la escenografía y el vestuario de Carlos Gallardo, donde todo es de suma claridad, diáfano como un cielo -piso, fondo, bancos, vestuarios y la caja escenográfica que la contiene- brindando un perfecto marco para el ballet.