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Datos
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El Mesías (Teatro Bicentenario)

Georg Friedrich Häendel
listado
Danza
1h 10m
Inglés
FULL HD
Producción

Wainrot ha relatado que crear una obra coreográfica con un tema como “El Mesías”, surgió por diferentes necesidades y en el estreno en Buenos Aires en el año 1999 escribió en el programa de mano:  ¨Siento que, en este fin de milenio, por ser destacados protagonistas de una fecha y evento semejante, nos hace de alguna manera ser testigos y partícipes privilegiados del hecho. Será tal vez una fecha meramente estadística, pero que sin duda posee una carga emotiva y mística del mayor voltaje. “El Mesías” representa para mí, en este especial momento, una mirada a nuevas y-o viejas utopías, una mirada hacia nuestro interior, una necesidad de volver a escuchar nuestros íntimos silencios y de acercamiento a los otros, especialmente a los seres más cercanos, a esos que amamos, a los que comparten nuestra historia y destino y a los que fueron y son testigos de tantas alegrías como penurias. Crear El Mesías, ha sido una experiencia personal que me conmueve poder participar con todos¨.

La obra se desarrolla en una maravillosa atmósfera creada por la escenografía y el vestuario de Carlos Gallardo, donde todo es de suma claridad, diáfano como un cielo -piso, fondo, bancos, vestuarios y la caja escenográfica que la contiene- brindando un perfecto marco para mi ballet.

WAINROT “EL MESÍAS”

Ballet en un Acto

Música Georg Friedrich Häendel

Coreografía Mauricio Wainrot

Dirección General y Coreografía MAURICIO WAINROT

Diseño de Escenografía y Vestuario Carlos Gallardo

Diseño de Iluminación ELI SIRLIN

Profesora - Repositora Coreográfica y Asistente Victoria Balanza

Repositor Coreográfico y Asistente Gerardo Marturano

-

Dir. Escenotécnica SERGIO MANGANELLI

Coord. de Escenotecnia  Hugo Chacón

Prog. y Operación de Luces Gabriela Di Luciano

Asistente de Iluminación Marco Monje

Técnicos de Luces Diego Balmaceda, Guillermo González

Técnico de Video   Federico Schiaroli

Técnicos de Sonido Marco Monje, Hugo Chacón

Maquinaria escénica Diego Miriani, Miguel Sisterna, Gerardo Ontiveros

Carpintería Miguel Sisterna

Utilería M. Ángeles Carbajo

Dir. Prod. Artística SILVANA MORENO

Coord. de Producción Marta sisterna

Coord. de Formación  Mariana Romero

Producción Artística Paula Torres

Planificación y Prog. Andrea Moyano

Logística Fernando Espejo

Comunicación ANDREA HERRERA

Diseño Gráfico CHARLY FERNÁNDEZ

Redes Sociales CARLA GARBI JOB , Julián Vargas, Juan Vita

Fotografía ADRIÁN CARRIZO

Archivo Alejandrina ventura

Coord. Sala Auditorium Gemma Soria

Asistentes de Sala GONZALO DÍAZ, EMILIANO RIZZETTO

 

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Danza
Teatro Real
Georg Friedrich Händel
Sarah-Jane Brandon, Elizabeth Watts, James Gilchrist...

Fiel a su trayectoria, y a su compromiso con la música en vivo, para la que siempre busca la colaboración y complicidad de artistas de primera línea, Mark Morris cuenta en este espectáculo con la presencia de las sopranos Sarah-Jane Brandon y Elizabeth Watts, el tenor James Gilchrist y el bajo Andrew Foster-Williams, quienes, junto al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, interpretan la bella partitura de Händel L'Allegro, il Penseroso ed il Moderato bajo la dirección de la maestra Jane Glover. Juntos ponen en pie esta producción, dividida en dos actos, en la que el coreógrafo recrea 32 escenas inspiradas en pinturas de William Blake.

En esta creación predomina la presencia del grupo, la estructura coral, marcada por pasos vitales y espontáneos. Trazados básicos que caminan desde la melancolía inicial hacia una energía contagiosa, donde el colectivo predomina sobre el individuo, convenciendo a este de la alegría plena que el ser humano siente cuando es parte de algo.

 

* Título disponible solo en países no UE,  a excepción de España

Ópera
Teatro Real
Georg Friedrich Händel
Lucy Crowe, Bejun Mehta, Jeremy Ovenden...

Contra lo habitual en las adaptaciones a libreto de ópera de grandes textos literarios, Antonio Salvi mejora el texto de Pierre Corneille que sirve de base a Haendel para componer su “Rodelinda”. El tirano Grimoaldo, que ha usurpado el trono de Lombardía, quiere casarse con la esposa del rey destituido, Bertarido, que todos creen muerto pero que en realidad huyó al exilio y ha regresado en secreto. Entre su esposo Bertarido y el cordero disfrazado de lobo que es Grimoaldo, un tirano tan aparentemente cruel como atormentado por la culpabilidad de sus propios crímenes, Rodelinda se encuentra en el centro de la historia porque todos los personajes quieren legitimar su poder casándose con ella; porque mantiene una fidelidad absoluta a su marido que no se tambalea entre las luchas intestinas de candidatos al trono que quieren utilizarla para sus propósitos; y porque es el personaje más inteligente, más capaz de comprender los puntos débiles de los demás y más hábil para manipularlos a favor de su propia estrategia.

En el punto culminante de la historia, Grimoaldo decide abandonar a su prometida Eduige y forzar a Rodelinda a tomarlo como esposo para legitimarse tras su golpe de estado. Rodelinda se niega y guarda luto por su esposo Bertarido, al que cree muerto. Pero, consciente de la debilidad de su posición y de que no va a poder rechazar por mucho tiempo los dictados de Grimoaldo, decide evitar una negativa taxativa para, en cambio, imponerle una condición que sabe que no sólo resultará inaceptable a alguien sin carácter como él, sino que va a provocar en el furioso cordero del tirano usurpador una auténtica crisis de ansiedad: le dice que sólo accederá a sus deseos si antes asesina a su propio hijo Flavio porque se niega a ser al mismo tiempo –le dice a la cara- la esposa del ladrón del trono y la madre del heredero legítimo de ese mismo trono. Es una Klytemnestra que se niega a casarse con Egisto durante la ausencia de Agamemnon para que Flavio, si sobrevive, no se convierta en un nuevo Oreste; ni en un Hamlet que tenga que vengar a una madre que se ha casado con el asesino de su padre. Es una mujer con un instinto infalible, consciente de que de su unión con quien ha destronado (y ella cree que asesinado) a su marido no puede surgir nada merecedor de existir. Y consciente también de que su contrincante es un aspirante a tirano que apenas disimula un bondadoso carácter de razonable gobernador provincial, realista y “charmant”, a quien le faltan muchas lecturas de textos de Maquiavelo para lograr sus ambiciosos propósitos.

El personaje genuinamente perverso de la historia no es Grimoaldo, que ha triunfado en su golpe de estado por circunstancias fortuitas y pese a la debilidad de su carácter, sino Garibaldo, duque de Turín, él sí con muchas lecturas de Maquiavelo a sus espaldas y con su propia estrategia para hacerse con el poder masacrando sin contemplaciones, si hace falta, a toda la familia. Sólo que la noticia de que Bertarido no ha muerto desbarata sus planes.

Se trata de una historia de lucha de poder que se desarrolla en un ámbito familiar, en una comunidad que constituye un mundo en sí mismo y que no deja de ser una malvada metáfora de la naturaleza humana. Por eso Claus Guth ha decidido explicar la trama de “Rodelinda” en un hogar familiar: una casa, un reducto de privacidad a salvo del mundo externo, en el que el personaje más desprotegido es precisamente Flavio, el hijo de Rodelinda, moneda de cambio sometida a innumerables peligros, tensiones y amenazas.

Casi se puede decir que el personaje principal de la ópera es ese niño que no canta pero que sufre la enorme crueldad de todos los demás personajes. Con frecuencia parece como si la historia nos fuera narrada a través de las pesadillas del pequeño Flavio, cuya madre está dispuesta a utilizar para alejar a un pretendiente despreciable y, si no lo consigue, a hacerlo asesinar y evitar que algún día comprenda la infamia a la que se ha prestado y exija venganza. Esos ojos aterrorizados perciben el hogar familiar como un espacio amenazador y lleno de peligros, que intuye sin acabar de comprender.
“Rodelinda” es una de las óperas más extraordinarias de Händel, con páginas que se cuentan entre las más inspiradas del compositor. Su estreno en España en esta nueva producción del Teatro Real es un auténtico acontecimiento.

Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real

Ópera
Teatro Real
Georg Frideric Händel
Monica Bacelli, Plácido Domingo, Ingela Bohlin...

Haciendo gala de su inigualable calidad vocal, Plácido Domingo encabeza el magnífico reparto de esta producción, con Sara Mingardo, Monica Bacelli e Ingela Bohlin, dirigidos magistralmente por Paul McCreesh. La impresionante puesta en escena de Graham Vick sirve de escenario para el desarrollo de la tragedia del sultán turco Bajazet, atrapado entre el honor y el orgullo, el amor y la lealtad, que constituye uno de los mayores logros dramáticos de Händel.