Ópera

Ópera
Los Angeles Opera
Giacomo Puccini
Grant Gershon, Woody Allen

Gianni Schicchi, de Puccini, se estrenó en la Metropolitan Opera de Nueva York en 1918. La tercera parte de su Il trittico es una ópera cómica basada en un episodio de la Divina Comedia de Dante -la divertida y juguetona representación de un astuto glotón- que pronto se convirtió en un gran éxito con el público. Su lenguaje musical es definitivamente el más atrevido y moderno del Trittico. Esta obra maestra de la opera buffa italiana está llevada a escena por nada menos que Woody Allen, con un mordaz sentido del humor que la hace realmente especial.

RECOMENDADO

Ópera
Teatro Real
Giacomo Puccini
Paolo Carignani, Richard Jones

Partiendo del libro Escenas de la vida bohemia, de Henri Murger (1882-1861), nacido como una serie de relatos autobiográficos publicados en forma de folletín, los dos libretistas, siempre celosamente dirigidos por Puccini, construyeron un libreto coral, en el que cuatro jóvenes artistas bohemios sortean las dificultades económicas y las inclemencias del tiempo con humor e ilusión, buscando su lugar en un París efervescente, bullicioso e invernal.

 

La historia de amor trágica entre uno de ellos, Rodolfo, aspirante a poeta, y la sastrecilla Mimì, cuya muerte, inexorable, les sorprende, articula una especie de camino iniciático que despide los desenfrenos y sueños de la juventud y revela la vida real, con toda su contundencia y transcendencia.
Con su genial paleta orquestal, su dominio de la prosodia y su enorme talento dramático, Puccini va construyendo la personalidad de los jóvenes con su característica habilidad para articular los destellos más anecdóticos y divertidos de lo cotidiano con los sentimientos más hondos, pasionales y arrebatadores. Así, entrelaza sus frases cortas “de conversación” con otras de enorme aliento melódico y dramático. Su orquestación sugiere, con enorme eficacia tímbrica, desde detalles tan nimios como el serpenteo de las llamas o el tintineo de las monedas, hasta las ‘ambientaciones’ casi cinematográficas de la desangelada buhardilla, del bullicio del París navideño, o de la soledad y privaciones de la pobreza.

 

La evocación de momentos pasados como si fueran destellos que la memoria revive y actualiza está magistralmente recreada con la utilización de motivos musicales asociados a emociones, sentimientos, o incluso a objetos a los que Puccini concede un enorme poder simbólico, como la vela de Mimì, la cofia rosa que le compra Rodolfo, el gabán de Colline, o el manguito que calienta las manos frías de la protagonista en su lecho de muerte…

 

Son estos momentos que vienen y vuelven con la memoria, que están escondidos y asoman con las vivencias que suman y construyen el camino la vida, los que vertebran esta producción de La bohème. En su propuesta dramatúrgica, el prestigioso director de escena británico Richard Jones y el escenógrafo y figurinista Stewart Laing presentan la ópera como una sucesión de Escenas de la vida bohemia presentadas al espectador sin ocultarle los trabajos de backstage que normalmente desarrollan los técnicos detrás del escenario. Así, el público ve como se cambian los decorados, cómo se utilizan diferentes artilugios para lograr efectos teatrales y cómo se amontonan elementos escenográficos en las bambalinas, como si fueran retazos de vida apiñados en la memoria.

 

Situándose en el lugar privilegiado, el espectador contempla permanentemente el pasado y el presente de los personajes, incapaz de sumergirse en el París frío y efervescente de los jóvenes bohemios porque lo verá siempre representado sobre el escenario. Pero este artificio del ‘teatro dentro del teatro’, en que se confunden el tiempo real y el teatral, el espacio del público y del artista, el drama de la ópera y sus metáforas, llevará al espectador a una interpretación más rica de la obra de Puccini, potenciada por su visión desde distintos ángulos, pero también con sus reflejos.

Ópera
Festival Puccini Torre del lago
Giacomo Puccini
Alberto Veronesi, Lorenzo Amato

Aunque una de sus óperas líricas más consistentes, La rondine (La golondrina) sigue siendo una de las menos conocidas de Puccini. Insatisfecho con los resultados de su trabajo, Puccini escribió tres versiones, con dos finales diferentes, y continuó haciendo más revisiones hasta su muerte en 1924.

 

La innovadora producción de 2007 en el Festival Torre del Lago Giacomo Puccini, presentada en este programa, es una cuarta versión, que combina el Acto I y II de la primera versión (1917), con la orquestación de Lorenzo Ferrero en 1994 de partes del final del Acto III de la tercera versión incompleta (1921), algunas de las cuales habían sobrevivido solo en partitura para piano, así como la Ley de Ruggero I romanza "Parigi è la città dei desideri", de la segunda versión (1920).

 

Con la colaboración de Naxos

 

Ópera
Teatro Real
Giacomo Puccini
Nicola Luisotti, Bob Wilson

Día Mundial de la Ópera | Regístrate y disfruta de este título gratuitamente el sábado 23 de octubre.

 

La última ópera de Giacomo Puccini no necesita introducción. Tras 20 años de ausencia, Turandot regresó al Teatro Real de la mano de una nueva producción firmada por uno de los directores capitales de los siglos XX y XXI: Robert Wilson, creador de imágenes inolvidables en sus producciones de The Life and Death of Marina Abramovic y Pelléas et Mélisande.

 

Al frente de un reparto estelar encabezado por Nina Stemme, Gregory Kunde y Yolanda Auyanet, el director musical asociado del Teatro Real, Nicola Luisotti, dirige uno de los grandes títulos del repertorio italiano.

 

 

TODO ÓPERA

Ópera
Staatsoper Unter den Linden
Richard Wagner
Matthias Pintscher, Calixto Bieito

La interpretación de Bieito de Lohengrin de Wagner trata del amor, el odio, los celos y la esperanza, pero sobre todo de la necesidad imperiosa del hombre de creer en algo. Para visualizar estos dos mundos contrapuestos, Bieito crea dos escenarios: el mundo de los cuentos de hadas (el bosque) y la realidad (la sala del tribunal). Según Bieito, los cuentos de hadas son tan relevantes hoy en día como lo fueron en su día y no son sólo fábulas que contamos a nuestros hijos, sino una necesidad en la edad adulta, ya que reflejan la vida misma ofreciendo tanto lo bueno como lo malo. 

 

 

Ópera
Fundación Juan March
Antonio de Literes
Aarón Zapico, Tomás Muñoz

Los elementos se presenta explícitamente como una “ópera armónica al estilo italiano”, en la que confluyen la mejor tradición del verso hispano con las novedades italianas de la música, materializadas en el uso de violines y la alternancia de recitativos y arias. Estos rasgos estilísticos se entendían entonces como sinónimo de modernidad, algo que tampoco escaparía a sus primeros oyentes. La puesta en escena de esta nueva producción trae estos códigos alegóricos al presente, al tiempo que mantiene el mundo emblemático de la ópera barroca, con los originales resultados propios del esplendor de esta etapa dorada de la música española.

Ópera
Los Angeles Opera
Giacomo Puccini
Grant Gershon, Woody Allen

Gianni Schicchi, de Puccini, se estrenó en la Metropolitan Opera de Nueva York en 1918. La tercera parte de su Il trittico es una ópera cómica basada en un episodio de la Divina Comedia de Dante -la divertida y juguetona representación de un astuto glotón- que pronto se convirtió en un gran éxito con el público. Su lenguaje musical es definitivamente el más atrevido y moderno del Trittico. Esta obra maestra de la opera buffa italiana está llevada a escena por nada menos que Woody Allen, con un mordaz sentido del humor que la hace realmente especial.

Ópera
Teatro Real
Gaetano Donizetti
Evelino Pidò, Laurent Pelly

¿Una ópera en la que la prima donna es un barítono? Le convenienze ed inconvenienze teatrali es un título excesivamente largo y desalentador para una ópera demasiado divertida para ser olvidada. Eso debió de pensar Helmut Käutner, director de cine alemán que la renombró como Viva la mamma en la célebre producción de 1969 para el teatro rococó de Cuvilliés de Múnich que cambió para siempre la historia de esta obra. Estrenada en Nápoles en 1827, esta farsa de teatro dentro del teatro nos muestra los contratiempos padecidos por una compañía de ópera de segunda fila al montar en un teatro de provincias el gran drama serio Romolo ed Ersilia, y en el que las insoportables tensiones entre las dos cantantes principales solo se resolverán mediante la decisiva intervención de la madre de una de ellas. La coproducción de la Opéra de Lyon junto al Grand Théâtre de Ginebra y el Teatro Real viene avalada por Laurent Pelly, animador infatigable de la comedia donizettiana cuya lectura de La fille du régiment tuvimos ocasión de disfrutar hace unos años.

 

*Título sólo disponible en España

 

 

Ópera
Semperoper Dresden
Giuseppe Verdi
Fabio Luisi, Nikolaus Lehnhoff

Nikolaus Lehnhoff, uno de los principales directores de escena del mundo, ha presentado una nueva y extraordinaria producción de la popular ópera Rigoletto de Giuseppe Verdi. Con estrellas internacionales como Juan Diego Flórez y Diana Damrau y dirigida por el nuevo director titular Fabio Luisi, esta producción de ópera demuestra un nivel musical convincente y altamente cualificado. Un acontecimiento maravillosamente atemporal, que tuvo lugar en el maravilloso ambiente de la Semperoper de Dresde.

 

Ópera
Teatro Real
P.I.Chaikovski / I. Stravinski
Teodor Currentzis, Peter Sellars

Peter Sellars, Teodor Currentzis, Ekaterina Scherbachenko y Dominique Blanc, nos detallan el trabajo realizado hasta alcanzar el estreno de esta producción: Un extraordinario programa doble con dos obras que “representan un ideal de belleza, poesía y esperanza”.

 

Iolanta y Perséphone nos relatan historias transformadoras; dos melodramas cargados de simbología que navegan de la luz a la oscuridad, y a la inversa, en los que detrás de cada personaje está siempre su opuesto. Sellars ha utilizado para su narración un escenario único con imágenes visuales muy intensas y abstractas, en las que todo cambia, como en el drama simbolista ruso.

 

En coproducción con Televisión Española (TVE)

Ópera
Opéra National de Paris
Jules Massenet
Michel Plasson, Benoît Jacquot

Bajo la dirección de Michel Plasson, especialista en Massenet, Jonas Kaufmann y Sophie Koch interpretan una de las historias de amor más conmovedoras de la ópera. En la obra maestra de Massenet, las lágrimas no cesan de brotar desde el mismo momento en que el idilio a la luz de la luna se revela y se destruye. "Todo mi ser llora ante ello", dice Werther. Estamos muy lejos de las lágrimas habituales de la ópera, ya sean furtivas o violentas. Estas lágrimas fluyen lenta e inexorablemente, una a una. "Lágrimas pacientes", como dice Charlotte. En el espacio de cuatro actos, habrán hecho su trabajo. Charlotte no puede contenerlas mientras relee las cartas de Werther, y sus lágrimas son la única parte de ella, el único sacrificio que él se atreve a pedirle. Fluirán frente a Sophie, el ángel del consuelo. Fluirán cuando Werther lea a Ossian. Y finalmente fluirán al ver el cuerpo ensangrentado de Werther. Sin embargo, él rechaza estas últimas lágrimas: porque ahora es feliz y libre.

 

Werther es un largo réquiem, "lacrimosa dies illa", un día de lágrimas como nunca lo hubo, un réquiem por un joven poeta que termina en el paraíso.

 

Ópera
Festspielhaus Baden-Baden
Giacomo Puccini
Sir Simon Rattle, Richard Eyre

El hecho de que la Filarmónica de Berlín haya recurrido a Puccini -este compositor tan querido y a la vez tan condenado al ostracismo- es simbólico. Se trata de alguien que durante mucho tiempo se pensó que estaba pasado de moda, pero en realidad hay mucho más que descubrir sobre él y su obra. La historia de quien se convierte en modelo pero sigue siendo una niña, es muy contemporánea.

 

Ópera
Teatro Real
Giuseppe Verdi
Maurizio Benini, Francisco Negrín

Uno de los títulos más populares de todo el repertorio operístico Verdiano: Il trovatore. En una nueva producción del Teatro Real, Maurizio Benini dirige dos repartos repletos de grandes estrellas verdianas: Ludovic Tézier, Maria Agresta, Ekaterina Semenchuk, Francesco Meli y Roberto Tagliavini, entre muchos otros. La enrevesada trama, basada en la obra de teatro de Antonio García Gutiérrez, cuenta aquí con una gran producción a cargo de Francisco Negrín, que destaca la tensión dramática y arrolladora de esta obra de Verdi.

 

De la impenetrable –y a menudo delirante– trama de Il trovatore, el aspecto que sin duda alguna más atrajo a Giuseppe Verdi fue la profunda contradicción vital en que se ve sumida Azucena, tan llena de amor hacia su hijo como de odio hacia su madre. El músico buscaba a toda costa revelar las pasiones desbordadas de la mujer, y así lo defendió ante su libretista, llegando a proponerle que abandonaran la historia si no le convencía (como alternativa, le proponía centrarse en una trama que terminaría siendo alumbrada como La traviata). No fue necesario. La obra se gestó a lo largo de tres años de frenética actividad musical y de serios quebraderos de cabeza personales, pero Verdi logró lo que buscaba. Con un temperamento casi desenfrenado y un ímpetu arrollador, Il trovatore rebosa tensión dramática y genialidad musical, y el resultado es una historia de amor y venganza que avanza con intensidad y de forma imparable hacia la catástrofe final. Desde su mismo estreno, la ópera comenzó a ganar en popularidad y, más de siglo y medio después, sigue siendo una rotunda cima del repertorio operístico.

Ópera
Monteverdi Choir and Orchestras
Georg Friedrich Händel
John Eliot Gardiner, Thomas Guthrie

Resulta irónico -y seguramente no es casualidad- que la primera gran ópera completa en lengua inglesa la compusiese Händel en 1743, un emigrante alemán que se acercaba a la cúspide de sus poderes, pero que se había autoimpuesto el retiro de la tóxica escena operística londinense.

Sémele fue su desafiante contraataque a los que durante años habían tratado de controlarle: los aristocráticos propietarios de teatros y directores de compañías rivales. No es de extrañar que Händel prefiriera promover y organizar su propia temporada anual de conciertos en el Covent Garden sin interferencias y con sus propios solistas, orquesta y coro elegidos a dedo. Sémele sorprendió a su público: no era una ópera italiana convencional debidamente "escenificada" (aunque claramente lo era en la imaginación de Händel y a pesar de la presencia de elaboradas indicaciones escénicas); tampoco era un oratorio piadoso basado en el Antiguo Testamento adaptado a la época de Cuaresma. Ni mucho menos. En su lugar, eligió una historia "profana" basada en Ovidio, en la que los dioses y los mortales actúan al mismo nivel, comportándose mal y apasionadamente, pero de forma que todo el mundo -excepto el descontento público de la época o, más tarde, los mojigatos victorianos- puede identificarse con ella.

Ópera
La Fenice
Giuseppe Verdi
Maurizio Benini, Arnaud Bernard

Basado en la obra de Schiller Kabale und Liebe (Intriga y amor), el trágico melodrama de Verdi Luisa Miller gira en torno a los amores de la heroína del título y de Rodolfo, hijo del conde Walter, y a las maquinaciones del mayordomo del conde, Wurm, que quiere a Luisa para sí, con el resultado de la muerte de los tres. Dirigida por Arnaud Bernard, que se inspiró en la película 1900 de Bernardo Bertolucci de 1976, esta producción de La Fenice está protagonizada por la extraordinaria soprano búlgara Darina Takova, cuya intensa caracterización de Luisa pone de relieve la tortura interior de la heroína, y por Giuseppe Sabbatini, que aporta una emocionante teatralidad al papel de Rodolfo, especialmente en el aria más famosa de la ópera, "Quando le sere al placido".

 

Con la colaboración de Naxos.

Ópera
Teatro Real
Giuseppe Verdi
Renato Palumbo, David Alden

David Alden plantea su puesta en escena de Otello desde la coherencia de la adaptación del texto de Shakespeare que propone Giuseppe Verdi. En el primer acto del dramaturgo inglés, que Verdi suprime, conocemos la grandeza del amor de Desdemona, dama veneciana joven, aristocrática y bella, por ese soldado tan rudo, tan viril, tan moro y tan colérico que es Otello. A este amor se opone su padre, el noble Brabantio, que ya en el primer acto cuestiona cómo su hija ha podido elegir “refugiarse en un pecho tan negro como el vuestro, que da miedo”.

 

De hecho, el amor de Desdemona por Otello se considera arte de magia. En cambio, el amor de Otello por Desdemona se considera como lo más lógico del mundo: Desdemona es tan refinada, tan blanca, tan aristocrática y tan buena cristiana que cualquiera comprende que Otello no pueda menos que amarla. Se aman, pero la diferencia direccional del amor de ambos es innegable. Y es sobre estas diferencias cómo un personaje resentido y diabólico, el alférez Iago, acabará logrando tejer su venganza contra el general Otello por no haberlo ascendido a capitán, como esperaba.

 

La venganza necesita de un resorte mínimo, porque en esencia consiste en hacer creer a Otello lo que ya cree todo el mundo: que no es posible que una dama así se pueda haber enamorado de alguien como él. Resulta por tanto muy fácil hacerle sospechar que la dulce Desdemona se ha enamorado de un hombre de su misma condición, Cassio, que el mismo Iago define como la antítesis de Otello. Y por esto, pese a que Otello tiene un alma noble, pese a que Desdemona está realmente enamorada de él, pese a que Cassio es leal e intachable, la insinuación de Iago da sus frutos y Otello realmente cree que Desdemona le engaña.

 

En el texto teatral, Shakespeare explica la acción dramática a través del tema del racismo, que es la fuerza motriz de la tragedia. Pero tanto el libretista, Arrigo Boito, como Verdi comprenden que la intensidad del drama se puede incrementar todavía más si se logra que el racismo juegue un papel menos visible y el acento se sitúe en la fragilidad de un personaje perfectamente asimilable físicamente a cualquiera de los otros; un personaje vulnerable y dominado por una turbulencia interior. Así, Verdi convierte el racismo en algo muy colateral, apenas mencionado en momentos aislados. Y eso mismo propone David Alden: Otello es un outsider, es “el otro” porque así lo siente en su fuero interno. No tiene por qué ser negro ni físicamente diferente a los demás personajes.

 

Su conflicto es interior y tiene un nombre: inseguridad, que es lo que a tantos hombres ha llevado a cometer las mayores atrocidades. Vemos la trágica desintegración del héroe con horror fascinado, encerrado en el ciclo destructivo del destino. La escenografía alude a un patio chipriota, pero, sobre todo, a un mundo militarizado, brutal, de soldados deshumanizados, en una guerra que les impide responder al amor o la ternura. Y en este contexto, Otello nos coloca ante uno de los miedos más inconfesables del ser humano: no sentirse merecedor de lo que más se ama.

 

Renato Palumbo, que en el Real ha dirigido Les Huguenots, Tosca y La traviata, vuelve con otro título verdiano, de nuevo con la soprano albanesa Ermonela Jaho, que triunfó con su interpretación de La traviata, en 2014. Acompañada por el tenor Gregory Kunde, uno de los más alabados intérpretes del exigente papel de Otello en la actualidad, que también inauguró una de las pasadas temporadas del Real con su aplaudido Roberto Devereux. Junto a ellos, encarnando al sádico y sibilino Iago, el barítono George Petean, participante en la ópera I puritani.