teatro Real

Teatro Real

Plaza de Isabel II, s/n - Madrid Ver Dirección
1746 personas
Gregorio Marañón | Ignacio García-Belenguer Ver Director
1818
Ópera
Teatro Real
Kurt Weill
Kurt Weill, Patricia Racette, Paulo Szot, Joel Prieto

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El estreno en el Teatro Real de Street Scene, de Kurt Weill, en febrero de 2018, fue uno de los acontecimientos de la Temporada. Con libreto de Elmer Rice, basado en su obra homónima (premio Pulitzer 1929), y letra para las canciones de Langston HughesStreet Scene cuenta una historia de vidas anónimas en una gran ciudad de manera brutalmente realista.

Esta ópera, la primera compuesta por Weill en su exilio americano, fue denominada por el autor “ópera estadounidense”, y en ella se amalgaman la comedia musical de Broadway, el jazz norteamericano y la tradición europea operística.
 

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Familiar
Teatro Real
Maurice Ravel
Dirección musical: Carlos Chamorro

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Para celebrar Fin de Año de 2017, el Teatro Real estrenaba, en la Sala Principal, una nueva producción para todos los públicos. La música de la célebre obra de Maurice RavelMi madre la oca, interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real, con dirección musical de Carlos Chamorro, va a estar acompañada de las siempre brillantes narraciones de Fernando Palacios que, en esta ocasión, pondrá voz a algunos de los cuentos tradicionales más famosos, como Pulgarcito o La bella durmiente. Las ilustraciones de Iban Barrenetxea nos servirán para adentrarnos en un mundo de fantasía del que no querremos salir.

Las primeras ediciones de cuentos de hadas surgieron en Francia hace varios siglos. Unas veces eran recopilaciones de cuentos redactados con primor, otras eran nuevos cuentos inventados en el estilo tradicional. El primer autor fue Charles Perrault (La bella durmiente del bosque, Caperucita roja, Barba azul, El gato con botas, La cenicienta, Pulgarcito...) Madame d’Aulnoy le siguió con El cuarto de las hadas y Madame de Beaumont con La bella y la bestia. Un par de siglos después (ya en el XX), Maurice Ravel eligió algunos momentos mágicos de estos cuentos para inspirar su obra Ma mére l’oye. Y un siglo después hemos unido los cuentos con la música y ha surgido un cuento musical.

Ópera
Teatro Real
Jake Heggie
Joyce DiDonato, Measha Brueggergosman, Tomeu Bibiloni

El 26 de enero de 2018, tiene lugar en el Teatro Real el estreno en España de Dead Man Walking, primera ópera del compositor Jake Heggie, basada en el libro homónimo de la hermana Helen Prejean, llevada al cine como Pena de muerte por Tim Robbins con Sean Penn Susan Sarandon, ganadora del Óscar a Mejor Actriz.

Dead Man Walking (Ahí va el hombre muerto) - argot de las prisiones estadounidenses para referirse al condenado a muerte cuando es trasladado desde la celda hasta la silla eléctrica- es una reflexión sobre la pena de muerte y, al mismo tiempo, sobre el poder redentor del amor.

La mezzosoprano Joyce DiDonato dará vida en el Real a la hermana Helen Prejean, protagonista del drama, bajo la dirección musical de Mark Wigglesworth y escénica de Leonardo Foglia.

Ópera
Teatro Real
Vincenzo Bellini
Gregory Kunde, Michele Pertusi...

Norma es la octava ópera de Bellini, y para ella contó con la colaboración de Felice Romani en la elaboración del libreto, basado en la obra teatral del escritor francés Alexandre Sourmet, Norma o el infanticidio quien, a su vez, busca en los clásicos y encuentra en el mito de Medea su mejor fuente de inspiración.

A pesar del sonoro fracaso de su estreno en el Teatro alla Scala de Milán, la ópera posee una carga de emoción, una riqueza melódica y una teatralidad que hacen que sea considerada la obra maestra del compositor de Catania y la han convertido en uno de los títulos más queridos de los aficionados al mundo de la lírica.

La obra está protagonizada por uno de los personajes más difíciles de interpretar del repertorio belcantista. Norma es una figura compleja que vive múltiples facetas: es gran sacerdotisa, con el poder religioso y político que conlleva; es madre, pero debe ocultar su maternidad y es amante del hombre equivocado. Todas estas situaciones llevadas al límite requieren de una interpretación dramática y agilidad vocal de gran exigencia. En el Teatro Real, tres de las grandes voces del momento defenderán el papel protagonista: Maria Agresta, Angela Meade y Mariella Devia.

Gregory Kunde da vida al romano Pollione y junto con la mezzosopranos Karine Deshayes en el rol de Adalgisa.

Norma fue uno de los pocos títulos que el compositor Richard Wagner, detractor inmisericorde de la ópera italiana, respetó y admiró, hasta el punto de componer un aria para el personaje de Oroveso imitando el estilo de Bellini.

Familiar
Teatro Real
Xavier Montsalvatge
Marisa Martins, David Menéndez...

Montsalvatge ideó en 1947 El gato con botas como una obra en cinco cuadros y para cinco voces (mezzosoprano, soprano, tenor, barítono y bajo). A pesar de que el libreto se basa en el cuento de Charles Perrault Le chat botté, incluido en el recopilatorio Les contes de ma mère l'Oye (1697) y de que las representaciones escénicas, plenas de colorido y sentido del humor, son muy apropiadas para el público infantil, el autor de Cinco canciones negras no hizo concesiones y aportó al cuento todo el saber musical de sus primera madurez: la partitura, que no abandona la ortodoxia de la tradición, resulta un compendio de refinamiento, armonía y belleza, en el que abundan las pinceladas irónicas y la imágenes fantásticas.

En palabras del propio Montsalvatge: “El amigo Mir me sugirió el tema y Néstor Luján acepto escribir el libreto. Queríamos realizar un espectáculo de magia en un acto y varios cuadros, mitad ópera bufa, mitad ballet […] en el estilo operístico del siglo XVIII con sus recitativos funcionales, sus arias y sus episodios coreográficos con un final feliz y el obligado desfile final de todos los personajes: el gato, el molinero, la princesa, el ogro y el rey".

Familiar
Teatro Real
Varios autores
Fernando Palacios y Noelia Rodiles

La sala de ensayos de orquesta del Teatro Real tiene una acústica perfecta y un espectacular ventanal con vistas a la Plaza de Isabel II; un lugar único para escuchar música a la caída de la tarde mientras se encienden las farolas de Madrid.

El repertorio – piezas de carácter nocturno– gravita entre los Claros de luna de Ludwig van Beethoven y Claude Debussy.

Una velada poética en penumbra, con un piano íntimo y una narración que ayudarán a revivir en nuestros oídos las músicas secretas de la luna.

Ópera
Teatro Real
Wolfgang Amadeus Mozart
Kurt Streit, Patricia Petibon...

Con la participación del director musical del Teatro Real, Ivor Bolton, experto mozartiano, y del director de escena Claus Guth. Junto a ellos, la Orquesta Titular del Teatro Real.

Mozart acababa de cumplir 16 años cuando, en marzo de 1771, le llegó el encargo de componer Lucio Silla. Año y medio después había escrito todos los recitativos y se había personado en Milán, donde trabajaría en la música para las arias y comenzaría los ensayos. La tercera de sus óperas se estrenó en el Teatro Regio Ducal en diciembre de 1772 con un reparto que incluía algunas de las mejores voces del momento. No era para menos: la partitura, endiablada, solo está al alcance de cantantes con una sólida técnica vocal.

El libreto, que tan solo un par de años después retomaría Johann Christian Bach para componer su propia ópera, se ciñe al modelo de opera seria habitual en la Europa del siglo XVIII, y propone la magnanimidad como el valor moral alrededor del cual hacer girar la trama. El dictador romano Silla –papel inspirado en el personaje histórico homónimo– trama valerse de su peso político para conquistar a su amada Giunia, hija de su acérrimo enemigo. Ella, sin embargo, tiene sus afectos puestos en Cecilio, senador exiliado por motivos políticos. La determinación inicial de Silla va resquebrajándose, dando paso a una compasión que acabará por hacerle ceder ante el amor e incluso a renunciar al poder. Las decisiones virtuosas, nos propone la ópera, siempre son las más acertadas.

 

* Título disponible solo en países no UE,  a excepción de España

Ópera
Teatro Real
Vincenzo Bellini
Javier Camarena, Diana Damrau, Nicolas Testé...

Conocida como una de las joyas de Romanticismo y piedra preciosa de la lírica se representó, en junio de 2016 por primera vez en el Teatro Real, con un reparto excepcional, que protagonizan entre otros Diana Damrau, Javier Camarena, Venera Gimadieva y Celso Albelo, junto a la Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real.

Es ésta la última ópera de Bellini, prematuramente muerto a los 34 años cuando había logrado que la sociedad parisina se rindiera a sus pies y por fin, en un panorama musical dominado por los italianos —desde Rossini a Donizetti, su gran rival — le encargaran una obra que se estrenaría en el Théâtre Italien en 1835. El compositor siciliano optó por una obra histórica que, sobre el fondo de la guerra civil inglesa que enfrentó a Cromwell y los puritanos con los eduardianos, desarrolla una apasionada historia de amor salpicada por la pasión, la traición y la locura. La ópera se centra en una característica heroína romántica, Elvira, que sufre la experiencia de sentirse traicionada incomprensiblemente por su prometido, el mismo día de su boda. Este hecho le provoca un sentimiento tan doloroso e insoportable que su entendimiento no lo puede resistir y enloquece. La locura era una fórmula característica del Romanticismo: la fragilidad física y la marginalidad social de los personajes eran un recurso para hacer más expresiva la fuerza incontenible de los sentimientos. En la estilizada puesta en escena de Emilio Sagi, los personajes aparecen atravesados por la melancolía.

Ópera
Teatro Real
Alberto Ginastera
John Daszak, James Creswell...

Bomarzo vuelve a Europa

En el marco del Bicentenario del Teatro Real, en una nueva producción del Teatro Real y la Ópera de Ámsterdam, con dirección de escena de su director artístico, Pierre Audi. 

La dirección musical correrá a cargo de David Afkham, director principal del Coro y Orquesta Nacionales de España, que estará al frente de un selecto reparto, y del Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real. 

Estrenada en 1967, Bomarzo se basa en la novela homónima de Manuel Mujica Lainez, inspirada en las impresionantes esculturas del Parque de los Monstruos, al norte de Roma, realizadas en el siglo XVI. 

La ópera es un vertiginoso viaje al pasado cuando, en el paroxismo de la muerte, un duque jorobado, atormentado por la deformidad física y obsesionado con la inmortalidad, repasa su vida corrupta y libertina en el seno de la nobleza italiana del cinquecento. 

La última representación escénica de Bomarzo en Europa tuvo lugar en 1976 en Londres, por lo que la ópera no se ha escenificado en un teatro europeo desde hace más de 40 años. 

En Bomarzo, provincia de Viterbo, 100 km al norte de Roma, se encuentra un frondoso parque donde habitan unas colosales estatuas de piedra del siglo XVI, entre árboles, arroyos y parterres, que evocan a seres míticos y fantásticos tallados con una mirada casi expresionista. Estas inquietantes esculturas que brotan de las rocas nacieron bajo los auspicios del duque Pier Francesco Orsini, quien, al parecer, expurgó el dolor de la muerte de su mujer encargando a los arquitectos manieristas Pirro Ligorio y Jacopo Vignola su extraño Sacro bosco (Bosque sagrado), conocido posteriormente como Parco dei Mostri (Parque de los monstruos) por el carácter tenebroso que adquirió con el paso del tiempo. 

Sus esculturas distorsionadas y misteriosas, que fascinaron a Salvador Dalí, Jean Cocteau, André Breton, Michelangelo Antonioni o Luchino Visconti, inspiraron también a Manuel Mujica Lainez que, a partir de esas intrigantes figuras pétreas, escribió su célebre novela Bomarzo.

Familiar
Teatro Real
Henry Purcell
Adriana Mayer, Diego Blázquez...

Dido & Aeneas fue estrenada en el Mr Josias Priest's Boarding School for Girls de Chelsea en 1688 cuando Purcell contaba con 29 años, siendo su primera ópera.

Cuenta la tempestiva historia de amor entre Dido, reina de Cartago, y el troyano Aeneas, y seguramente la anécdota sirvió por aquellos tiempos a las jovencitas educadas en este centro privado.

Hoy, en pleno siglo XXI, rescatamos esta maravillosa ópera para extraer, a través de una nueva dramaturgia, algunos de los temas presentes en la obra que nos invitarán a la reflexión sobre los sentimientos, tan ligados al paso de la infancia a la adolescencia, como son la amistad y la fidelidad frente a la envidia, los celos y todas sus consecuencias.

Si quieres ver qué le sucede a Dido tendrás que venir a su fiesta de cumpleaños. Estás invitado, ¡te esperamos!

Ópera
Teatro Real
Georg Friedrich Händel
Lucy Crowe, Bejun Mehta, Jeremy Ovenden...

Contra lo habitual en las adaptaciones a libreto de ópera de grandes textos literarios, Antonio Salvi mejora el texto de Pierre Corneille que sirve de base a Haendel para componer su “Rodelinda”. El tirano Grimoaldo, que ha usurpado el trono de Lombardía, quiere casarse con la esposa del rey destituido, Bertarido, que todos creen muerto pero que en realidad huyó al exilio y ha regresado en secreto. Entre su esposo Bertarido y el cordero disfrazado de lobo que es Grimoaldo, un tirano tan aparentemente cruel como atormentado por la culpabilidad de sus propios crímenes, Rodelinda se encuentra en el centro de la historia porque todos los personajes quieren legitimar su poder casándose con ella; porque mantiene una fidelidad absoluta a su marido que no se tambalea entre las luchas intestinas de candidatos al trono que quieren utilizarla para sus propósitos; y porque es el personaje más inteligente, más capaz de comprender los puntos débiles de los demás y más hábil para manipularlos a favor de su propia estrategia.

En el punto culminante de la historia, Grimoaldo decide abandonar a su prometida Eduige y forzar a Rodelinda a tomarlo como esposo para legitimarse tras su golpe de estado. Rodelinda se niega y guarda luto por su esposo Bertarido, al que cree muerto. Pero, consciente de la debilidad de su posición y de que no va a poder rechazar por mucho tiempo los dictados de Grimoaldo, decide evitar una negativa taxativa para, en cambio, imponerle una condición que sabe que no sólo resultará inaceptable a alguien sin carácter como él, sino que va a provocar en el furioso cordero del tirano usurpador una auténtica crisis de ansiedad: le dice que sólo accederá a sus deseos si antes asesina a su propio hijo Flavio porque se niega a ser al mismo tiempo –le dice a la cara- la esposa del ladrón del trono y la madre del heredero legítimo de ese mismo trono. Es una Klytemnestra que se niega a casarse con Egisto durante la ausencia de Agamemnon para que Flavio, si sobrevive, no se convierta en un nuevo Oreste; ni en un Hamlet que tenga que vengar a una madre que se ha casado con el asesino de su padre. Es una mujer con un instinto infalible, consciente de que de su unión con quien ha destronado (y ella cree que asesinado) a su marido no puede surgir nada merecedor de existir. Y consciente también de que su contrincante es un aspirante a tirano que apenas disimula un bondadoso carácter de razonable gobernador provincial, realista y “charmant”, a quien le faltan muchas lecturas de textos de Maquiavelo para lograr sus ambiciosos propósitos.

El personaje genuinamente perverso de la historia no es Grimoaldo, que ha triunfado en su golpe de estado por circunstancias fortuitas y pese a la debilidad de su carácter, sino Garibaldo, duque de Turín, él sí con muchas lecturas de Maquiavelo a sus espaldas y con su propia estrategia para hacerse con el poder masacrando sin contemplaciones, si hace falta, a toda la familia. Sólo que la noticia de que Bertarido no ha muerto desbarata sus planes.

Se trata de una historia de lucha de poder que se desarrolla en un ámbito familiar, en una comunidad que constituye un mundo en sí mismo y que no deja de ser una malvada metáfora de la naturaleza humana. Por eso Claus Guth ha decidido explicar la trama de “Rodelinda” en un hogar familiar: una casa, un reducto de privacidad a salvo del mundo externo, en el que el personaje más desprotegido es precisamente Flavio, el hijo de Rodelinda, moneda de cambio sometida a innumerables peligros, tensiones y amenazas.

Casi se puede decir que el personaje principal de la ópera es ese niño que no canta pero que sufre la enorme crueldad de todos los demás personajes. Con frecuencia parece como si la historia nos fuera narrada a través de las pesadillas del pequeño Flavio, cuya madre está dispuesta a utilizar para alejar a un pretendiente despreciable y, si no lo consigue, a hacerlo asesinar y evitar que algún día comprenda la infamia a la que se ha prestado y exija venganza. Esos ojos aterrorizados perciben el hogar familiar como un espacio amenazador y lleno de peligros, que intuye sin acabar de comprender.
“Rodelinda” es una de las óperas más extraordinarias de Händel, con páginas que se cuentan entre las más inspiradas del compositor. Su estreno en España en esta nueva producción del Teatro Real es un auténtico acontecimiento.

Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real

Ópera
Teatro Real
Richard Wagner
Christopher Maltman,Peter Lodahl...

Con La prohibición de amar estamos ante una ópera compuesta por un joven músico aún en proceso de hallar su propio lenguaje musical. Después de concluir Las hadas, su primera incursión en el género, sin conseguir presentarla públicamente, Wagner logra estrenar su segunda partitura operística el 29 de marzo de 1836, en Magdeburgo, pero esta sería la única función de la ópera en vida del compositor. La première fue un fracaso absoluto porque algunos cantantes no sabían su papel y la segunda representación no llegaría a celebrarse, ya que el marido de la protagonista, en un ataque de celos, agredió a uno de los tenores. Wagner dio el caso por perdido y mandó la obra al limbo del olvido, tachándola de “pecado de juventud”.
Con semejantes antecedentes no sorprende pues que Das Liebesverbot haya sido injustamente tratada como una ópera menor del genial compositor alemán. Sin embargo, esta desconocida obra resulta interesante por muchos motivos. La prohibición de amar es una ópera que rompe con los clásicos tópicos musicales asociados a Wagner y, desde luego, muy alejada de su densidad y hondura características. Esta obra es para el joven Wagner el equivalente al Viaje a Italia de Goethe: un elogio a los aires cálidos del sur, al sol, a lo lúdico, al sexo y al hedonismo meridional.
Para sustentar la parte dramática de la ópera, Wagner decidió adaptar Medida por medida, de Shakespeare, obra rara vez representada entonces por considerarse inmoral. Modificando sustancialemente el argumento original, el joven compositor consiguió presentar una dura crítica al puritanismo alemán que imperaba en esos momentos.
Wagner traslada la acción de Sicilia, donde un alemán, Friedrich, rígido e incapaz de comprender la joie de vivre, actúa de regente y decide disciplinar a los sicilianos prohibiendo el Carnaval, los prostíbulos, los cabarets y el amor fuera del matrimonio.
En cuanto a la parte musical, las influencias que se aprecian en la obra son evidentes. Wagner, en una reacción contra la “pedantería” y “erudición” que le rodea, celebra y homenajea las virtudes musicales italianas con ritmos frenéticos, líneas melódicas potentes, llenas de carácter y vibrantes, además del gusto por la repetición y las armonías directas. La admiración que sentía por compositores como Bellini y Rossini se puede apreciar en momentos en los que prácticamente cita a Il barbiere di Siviglia, o a Guillaume Tell. Encontramos también mucha influencia francesa, tanto del código de la opera comique, como de las grand operas más características de la época como La Muette de Portici, de Auber y Robert le Diable, de Meyerbeer.

Otro punto interesante a destacar en esta ópera es que en su partitura ya se puede apreciar lo que será el futuro Wagner. Hay mucho de Lohengrin en ella, y el personaje de Pontio Pilato es un claro precedente de Mime. Además, La prohibición de amar es la primera vez que Wagner utiliza de forma estructural la técnica de leit motiv, especialmente el motivo de la prohibición de amar decretada por Friedrich, que reaparece a lo largo de la obra, ya sea de forma solemne o irónica.

En definitiva, estamos ante una obra poco conocida pero interesante, que, desde luego, merece conocerse y a través de la cual podemos comprender mejor de dónde sale el Richard Wagner que todos conocemos. En el IV Centenario de la muerte de Shakespeare difícilmente podríamos encontrar algo que tenga más sentido.