Durante más de dos siglos, el Teatro Mariinski ha moldeado el canon de las artes escénicas occidentales, contando con una de las compañías de ballet y ópera más prestigiosas del mundo. Un lugar donde convergen grandes cantantes, bailarines y maestros de la escenografía que convierten este teatro en un faro de genialidad interpretativa en constante evolución.
El escenario de los grandes artistas
El Teatro Mariinski ha recibido a numerosos artistas que definieron las artes escénicas, como los cantantes Osip Petrov, Fiódor Shalyapín, Iván Yershov, Medea, Nikolái Figner y Sofía Preobrazhenskay, o los bailarines de ballet Mathilde Kschessinska, Anna Pavlova, Vaslav Nijinsky, Galina Ulanova, Rudolf Nureyev y Mikhail Baryshnikov. El teatro también ha sido testigo del inicio de la trayectoria artística de George Balanchine y del surgimiento del talento de brillantes escenógrafos teatrales como Konstantin Korovin, Alexander Golovin, Alexandre Benois, Simon Virsaladze y Fyodor Fyodorovsky, entre muchos otros.
Cuna del repertorio romántico
El destino del teatro entrelaza su historia con el nacimiento de la ópera nacional y las partituras que conmovieron al mundo decimonónico. Desde el histórico estreno de las obras maestras de Glinka, pasando por la batuta de Eduard Nápravník y la genialidad coreográfica de Marius Petipa, el teatro ha definido la unión entre música y danza.