Ópera
Teatro Real
Wolfgang Amadé Mozart
Carlos Álvarez, María Bayo, Alfred Reiter...

Ambientada en la España de los años 40, esta producción de Lluis Pasqual para el Teatro Real con escenografía de Ezio Frigerio y vestuario de Franca Squarciapino cuenta con un reparto de lujo encabezado por el barítono malagueño Carlos Álvarez en el papel protagonista.  Sonia Ganassi como Doña Elvira, la espléndida María Bayo en el difícil papel de Doña Ana y José Bros como Don Ottavio, papel por el que recibió en 2006 el Premio Lírico del Teatro Campoamor al mejor cantante de ópera, completan el plantel estelar de esta puesta en escena de la obra de Mozart y Da Ponte, dirigida por el maestro Victor Pablo Pérez y grabada en alta definición en el Teatro Real en la temporada 2005-2006.

Ópera
Gran Teatre del Liceu
Giuseppe Verdi
Javier Camarena, Carlos Álvarez, Monique Wagemakers,

Mantua, Italia. Rigoletto, bufón del duque de Mantua, tiene una hija secreta que es seducida precisamente por el duque. Los cortesanos la raptan y la llevan a palacio creyendo que es la amante de Rigoletto, que los insulta y les reclama su hija. Después de hacer comprender a la hija que el duque no la ama, Rigoletto urde su venganza.

Debut de Javier Camarena y Antonino Siragusa en el rol del duque de Mantua en el Liceu, acompañados de Carlos Álvarez, Àngel Òdena -que debuta el rol de Rigoletto- y Leo Nucci, en un Rigoletto de lujo en el coliseo barcelonés. Una pieza esencial de la ópera basada en un drama de Victor Hugo y censurada antes de su estreno por su crítica a la monarquía de la época.
La producción de Monique Wagemakers es minimalista pero muy compleja técnicamente, con un vestuario rojo veneciano renacentista que recrea el intenso abanico emocional de Rigoletto. 

Proximamnete
Próximamente
Ópera
Teatro Real
Jacques Offenbach
Eric Cutler, Anne Sofie von Otter,Vito Priante...

En la nueva versión de Les contes d’Hoffmann de Jacques Offenbach que presentamos, Nicklausse, la musa y el alter ego de Hoffmann, canta al final de la ópera: “On est grand par l’amour, mais plus grand par les pleurs” (El amor nos hace grandes, y más grande aún el llanto). Este es un motivo del considerado “el siempre divertido Offenbach” y, sin embargo, se trata de una concepción artística con la que se une al movimiento romántico desde Victor Hugo hasta Thomas Mann pasando por Berlioz, para el que la obra de arte y la inspiración surgen del sufrimiento y la melancolía sobre el acontecer del mundo. Esto convierte a la única ópera de Offenbach en una singular creación en la que el arte triunfa sobre el dolor del amor.

 

* Título disponible solo en países no UE,  a excepción de España

Conciertos
NCPA de Pekín
Ludwig van Beethoven
SONG Yuanming, XUE Haoyin, ZHU Huiling, Li Xiaoliang, China NCPA Chorus, China NCPA Orchestra, Conductor LÜ Jia

Grabación en directo con motivo del décimo aniversario de la NCPA, con la orquesta y coro de la NCPA bajo la dirección de Mr. LÜ Jia, director musical de NCPA.

NCPA
NCPA de Pekin
Ópera
Teatro Real
Giachino Rossini
Juan Diego Flórez, María Bayo, Pietro Spagnoli...

Protagonizada por un excelente elenco, con Juan Diego Flórez, María Bayo, Pietro Spagnoli o Ruggero Raimondi, esta producción de “Il barbiere de Siviglia” estrenada en el Teatro Real Madrid, el mes de enero de 2005, contó con la dirección musical del gran experto rossiniano Gianluigi Gelmetti y la puesta en escena de Emilio Sagi, Director Artístico del Teatro Real entre 2001 y 2005.

En esta producción, concebida como una ingeniosa “follie organizée”, todo se mueve, nada es seguro, incluyendo el decorado (completamente blanco), que se forma y transforma permanentemente delante del público, dando cobijo a las diferentes escenas de la ópera.

La alegría, “el salero” y el carácter extrovertido de los sevillanos es evocado a lo largo de toda la obra a través de un minucioso trabajo dramático desarrollado por los protagonistas (todos ellos excelentes actores), el coro y los actores-bailarines que participan en la ópera, tratada como una inmensa coreografía en la que danzan también el decorado y el atrezzo.

Aunque la época de la trama no esté reflejada de manera explícita, toda la escenografía remite al siglo XVIII, reflejando sobre todo ese momento de inestabilidad en el que el oscurantismo del Ancien Régime da paso a la Ilustración, asomando ya el germen de la revolución burguesa que más tarde aflorará.

El color y la iluminación se convierten en elementos dramáticos, más que escenográficos: el espectáculo está todo él concebido en blanco y negro, y sólo las apariciones de Rosina, con su rebeldía y ganas de vivir, introducen en la escena una nota de color, que borran inmediatamente los criados de Bartolo.

Finalmente, en “la tempesta” una lluvia multicolor rompe la bicromía de la escena dando paso a una progresiva emergencia de los colores a medida que se desencadena el final de la trama.

La vitalidad, el bullicio y la espontaneidad de las “gentes de la calle” andaluzas, con sus sevillanas y su gestualidad de inspiración flamenca, son fundamentales en el diseño coreográfico de la ópera, llena de sorpresas, ironía y guiños cómplices al espectador.

Teatro Colon
Teatro Colón de Buenos aires
Ópera
Teatro Real
Claudio Monteverdi
Danielle de Niese, Philippe Jaroussky...

Virtud, Fortuna y Amor se disputan la primacía entre los seres humanos en el Prólogo que da entrada a la ópera más erótica del siglo XVII, L’incoronazione di Poppea, compuesta por Claudio Monteverdi a los setenta y cinco años de edad y estrenada en el Teatro dei Santi Giovanni e Paolo de Venecia en 1642.

De dicho enfretamiento dialéctico entre Virtud y Fortuna emanan pasiones arrebatadas que encarnan personajes como Nerone (el deseo desmedido), Poppea (la ambición de poder) u Ottavia (el deseo de venganza) y a las que se opone la moral estoica del filósofo Seneca y el sincero amor de Ottone. Treinta y cinco años después del experimental Orfeo, Monteverdi se suma en L’incoronazione di Poppea a las innovaciones de la ópera veneciana de mediados del XVII: ausencia de danzas y coros, orquesta reducida, exaltación de la melodía vocal. Mediante un continuum vocal que, pasando por recitativos, ariosi, canciones estróficas y ensembles, explota todos los recursos del lenguaje vocal del momento, los afectos humanos se despliegan ante nuestros oídos con una caracterización y refinamiento psicológico inauditos hasta entonces.

Primera ópera de personajes históricos y por lo tanto reales, en L’incoronazione di Poppea no se trata tanto de ver a personajes que encarnan estados emocionales, como de percibir —y escuchar— de qué forma estas emociones se manifiestan y evolucionan, nos seducen y conmueven, nos incitan a penetrar en el espacio motriz y descentrado del mundo barroco: el siempre sutil paso del recitativo al arioso y al cantabile, de la mente fría a la sangre caliente, de la razón al éxtasis, configura una dramaturgia musical de los afectos, cuyo referente es la geometría en movimiento del alma humana.

Ópera
Teatro Real
Kurt Weill
Kurt Weill, Patricia Racette, Paulo Szot, Joel Prieto

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El estreno en el Teatro Real de Street Scene, de Kurt Weill, en febrero de 2018, fue uno de los acontecimientos de la Temporada. Con libreto de Elmer Rice, basado en su obra homónima (premio Pulitzer 1929), y letra para las canciones de Langston HughesStreet Scene cuenta una historia de vidas anónimas en una gran ciudad de manera brutalmente realista.

Esta ópera, la primera compuesta por Weill en su exilio americano, fue denominada por el autor “ópera estadounidense”, y en ella se amalgaman la comedia musical de Broadway, el jazz norteamericano y la tradición europea operística.
 

Producción grabada en tecnología 4K UHD. Para verla en dicha calidad, haga uso de nuestra aplicación en su Samsung SmartTV 4K UHD. Recomendamos una velocidad de conexión a Internet de al menos 25Mbps para ver títulos en 4K UHD.

 

Familiar
Teatro Real
Maurice Ravel
Dirección musical: Carlos Chamorro

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Para celebrar Fin de Año de 2017, el Teatro Real estrenaba, en la Sala Principal, una nueva producción para todos los públicos. La música de la célebre obra de Maurice RavelMi madre la oca, interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real, con dirección musical de Carlos Chamorro, va a estar acompañada de las siempre brillantes narraciones de Fernando Palacios que, en esta ocasión, pondrá voz a algunos de los cuentos tradicionales más famosos, como Pulgarcito o La bella durmiente. Las ilustraciones de Iban Barrenetxea nos servirán para adentrarnos en un mundo de fantasía del que no querremos salir.

Las primeras ediciones de cuentos de hadas surgieron en Francia hace varios siglos. Unas veces eran recopilaciones de cuentos redactados con primor, otras eran nuevos cuentos inventados en el estilo tradicional. El primer autor fue Charles Perrault (La bella durmiente del bosque, Caperucita roja, Barba azul, El gato con botas, La cenicienta, Pulgarcito...) Madame d’Aulnoy le siguió con El cuarto de las hadas y Madame de Beaumont con La bella y la bestia. Un par de siglos después (ya en el XX), Maurice Ravel eligió algunos momentos mágicos de estos cuentos para inspirar su obra Ma mére l’oye. Y un siglo después hemos unido los cuentos con la música y ha surgido un cuento musical.

Patrimonio Nacional
Patrimonio Nacional
Ópera
Teatro Real
Wolfgang Amadeus Mozart
Kurt Streit, Patricia Petibon...

Con la participación del director musical del Teatro Real, Ivor Bolton, experto mozartiano, y del director de escena Claus Guth. Junto a ellos, la Orquesta Titular del Teatro Real.

Mozart acababa de cumplir 16 años cuando, en marzo de 1771, le llegó el encargo de componer Lucio Silla. Año y medio después había escrito todos los recitativos y se había personado en Milán, donde trabajaría en la música para las arias y comenzaría los ensayos. La tercera de sus óperas se estrenó en el Teatro Regio Ducal en diciembre de 1772 con un reparto que incluía algunas de las mejores voces del momento. No era para menos: la partitura, endiablada, solo está al alcance de cantantes con una sólida técnica vocal.

El libreto, que tan solo un par de años después retomaría Johann Christian Bach para componer su propia ópera, se ciñe al modelo de opera seria habitual en la Europa del siglo XVIII, y propone la magnanimidad como el valor moral alrededor del cual hacer girar la trama. El dictador romano Silla –papel inspirado en el personaje histórico homónimo– trama valerse de su peso político para conquistar a su amada Giunia, hija de su acérrimo enemigo. Ella, sin embargo, tiene sus afectos puestos en Cecilio, senador exiliado por motivos políticos. La determinación inicial de Silla va resquebrajándose, dando paso a una compasión que acabará por hacerle ceder ante el amor e incluso a renunciar al poder. Las decisiones virtuosas, nos propone la ópera, siempre son las más acertadas.

 

* Título disponible solo en países no UE,  a excepción de España

Ópera
Teatro Colón
Giuseppe Verdi
Latonia Moore, María Luján Mirabelli, Riccardo Massi

La ópera Aida de Giuseppe Verdi con libreto de Antonio Ghislanzoni está ligada al Teatro Colón de Buenos Aires desde sus orígenes. En 1908, fue el título con el que se inauguró su actual edificio. Desde entonces, se representó innumerables veces, con figuras tan deslumbrantes como Enrico Caruso, Beniamino Gigli, Renata Tebaldi y María Callas, entre otros. 

A partir de 1966, el argentino Roberto Oswald se hizo cargo de la escenografía y del vestuario y en 1989 asumió la puesta en escena, mientras el vestuario estuvo a cargo de Aníbal Lápiz. Esta clásica producción de la casa argentina, realizada íntegramente en sus talleres, fue repuesta en
mayo de 2018 para celebrar los 110 años del edificio con un elenco que contó con las voces de Latonia Moore y Riccardo Massi junto a figuras locales y la Orquesta, el Ballet y el Coro Estables del Teatro Colón.

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Ópera
Teatro Real
Giuseppe Verdi
Gregory Kund, George Petean, Alexey Dolgov...

Grabación de la emisión en directo del pasado día 24 de septiembre de 2016.

David Alden plantea su puesta en escena de Otello desde la coherencia de la adaptación del texto de Shakespeare que propone Giuseppe Verdi. En el primer acto del dramaturgo inglés, que Verdi suprime, conocemos la grandeza del amor de Desdemona, dama veneciana joven, aristocrática y bella, por ese soldado tan rudo, tan viril, tan moro y tan colérico que es Otello. A este amor se opone su padre, el noble Brabantio, que ya en el primer acto cuestiona cómo su hija ha podido elegir “refugiarse en un pecho tan negro como el vuestro, que da miedo”.

De hecho, el amor de Desdemona por Otello se considera arte de magia. En cambio, el amor de Otello por Desdemona se considera como lo más lógico del mundo: Desdemona es tan refinada, tan blanca, tan aristocrática y tan buena cristiana que cualquiera comprende que Otello no pueda menos que amarla. Se aman, pero la diferencia direccional del amor de ambos es innegable. Y es sobre estas diferencias cómo un personaje resentido y diabólico, el alférez Iago, acabará logrando tejer su venganza contra el general Otello por no haberlo ascendido a capitán, como esperaba.

La venganza necesita de un resorte mínimo, porque en esencia consiste en hacer creer a Otello lo que ya cree todo el mundo: que no es posible que una dama así se pueda haber enamorado de alguien como él. Resulta por tanto muy fácil hacerle sospechar que la dulce Desdemona se ha enamorado de un hombre de su misma condición, Cassio, que el mismo Iago define como la antítesis de Otello. Y por esto, pese a que Otello tiene un alma noble, pese a que Desdemona está realmente enamorada de él, pese a que Cassio es leal e intachable, la insinuación de Iago da sus frutos y Otello realmente cree que Desdemona le engaña.

En el texto teatral, Shakespeare explica la acción dramática a través del tema del racismo, que es la fuerza motriz de la tragedia. Pero tanto el libretista, Arrigo Boito, como Verdi comprenden que la intensidad del drama se puede incrementar todavía más si se logra que el racismo juegue un papel menos visible y el acento se sitúe en la fragilidad de un personaje perfectamente asimilable físicamente a cualquiera de los otros; un personaje vulnerable y dominado por una turbulencia interior. Así, Verdi convierte el racismo en algo muy colateral, apenas mencionado en momentos aislados. Y eso mismo propone David Alden: Otello es un outsider, es “el otro” porque así lo siente en su fuero interno. No tiene por qué ser negro ni físicamente diferente a los demás personajes.

Su conflicto es interior y tiene un nombre: inseguridad, que es lo que a tantos hombres ha llevado a cometer las mayores atrocidades. Vemos la trágica desintegración del héroe con horror fascinado, encerrado en el ciclo destructivo del destino. La escenografía alude a un patio chipriota, pero, sobre todo, a un mundo militarizado, brutal, de soldados deshumanizados, en una guerra que les impide responder al amor o la ternura. Y en este contexto, Otello nos coloca ante uno de los miedos más inconfesables del ser humano: no sentirse merecedor de lo que más se ama.

Renato Palumbo, que en el Real ha dirigido Les Huguenots, Tosca y La traviata, vuelve con otro título verdiano, de nuevo con la soprano albanesa Ermonela Jaho, que triunfó con su interpretación de La traviata, en 2014. Estará acompañada por el tenor Gregory Kunde, uno de los más alabados intérpretes del exigente papel de Otello en la actualidad, que también inauguró la pasada temporada del Real con su aplaudido Roberto Devereux, y que protagonizará la Norma que se ofrecerá en octubre y noviembre. Junto a ellos, encarnando al sádico y sibilino Iago, estará el barítono George Petean, que acaba de participar en la ópera I puritani que puso fin a la pasada temporada.

liceu
Gran Teatre del Liceu
Ópera
Teatro Real
Gaetano Donizetti
Mariella Devia, Marco Caria...

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Con un libreto que apunta ligeramente a la relación que hubo entre el conde de Essex y la reina Isabel I de Inglaterra, Donizzeti creó una obra cargada de virtuosismo vocal donde la realidad de la historia se dulcifica bajo las coloraturas belcantistas.

Estrenada en el Teatro San Carlo de Nápoles el 29 de octubre de 1837, refleja la desolación de un compositor que había perdido a sus padres, sus dos hijos y a su esposa Virginia.

Salvatore Cammarano basó su texto, como en Lucia di Lammermoor, en el drama de una relación fracasada entre la reina Elisabetta (Isabel I de Inglaterra) y Roberto, el conde de Essex, quien ama a Sara, esposa de su amigo el duque de Nottingham.

Donizetti depuró su tendencia a la concentración dramatúrgica de afectos y momentos de acción en el espacio más estrecho: la tragedia de dos parejas malogradas está continuamente sostenida por la música.