2018-06-03 Aida - Teatro Colón - Trailer
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Aida - Teatro Colón

Giuseppe Verdi
listado
Ópera
2h 47
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HD
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Producción

La ópera Aida de Giuseppe Verdi con libreto de Antonio Ghislanzoni está ligada al Teatro Colón de Buenos Aires desde sus orígenes. En 1908, fue el título con el que se inauguró su actual edificio. Desde entonces, se representó innumerables veces, con figuras tan deslumbrantes como Enrico Caruso, Beniamino Gigli, Renata Tebaldi y María Callas, entre otros. 

A partir de 1966, el argentino Roberto Oswald se hizo cargo de la escenografía y del vestuario y en 1989 asumió la puesta en escena, mientras el vestuario estuvo a cargo de Aníbal Lápiz. Esta clásica producción de la casa argentina, realizada íntegramente en sus talleres, fue repuesta en
mayo de 2018 para celebrar los 110 años del edificio con un elenco que contó con las voces de Latonia Moore y Riccardo Massi junto a figuras locales y la Orquesta, el Ballet y el Coro Estables del Teatro Colón.

Ópera en cuatro actos (1871)

Música de Giuseppe Verdi

Libreto de Antonio Ghislanzoni

Producción del Teatro Colón (1996)

Orquesta Estable del Teatro Colón

Director musical Carlos Vieu

Coro Estable del Teatro Colón

Director Miguel Martínez

Ballet Estable del Teatro Colón

Directora Paloma Herrera

Concepción escénica y diseño de escenografía Roberto Oswald

Director de escena repositor y diseñador de vestuario Aníbal Lápiz

Escenógrafo repositor Christian Prego

Iluminación Rubén Conde

Coreógrafo Alejandro Cervera

 

Aida: Latonia Moore

Amneris: María Luján Mirabelli

Radamés: Riccardo Massi

Amonasro: Mark Rucker

Ramfis: Roberto Scandiuzzi

El rey de Egipto: Lucas Debevec Mayer

Mensajero: Raúl Iriarte

Sacerdotisa: Marisú Pavón

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"La Traviata" es la tercera y última ópera de la denominada 'trilogía popular', que inicia el período de madurez de Giuseppe Verdi (al que también pertenecen "Rigoletto" e "Il Trovatore"), y constituye con absoluta justicia una de las óperas más queridas del compositor italiano. Está basada en la célebre novela de Alejandro Dumas hijo "La dama de las camelias", que relata la triste existencia de Marie Duplessis, célebre cortesana parisina que murió a causa de la enfermedad romántica por antonomasia: la tuberculosis. "La Traviata" lleva por primera vez a la escena operística, con un realismo sin precedentes, la desgraciada historia de una mujer víctima de la doble moral burguesa. Violetta Valéry conoce el verdadero amor en el joven Alfredo Germont, pero debe renunciar a él a petición de su padre, Giorgio Germont. Verdi puso aquí mucho de su propia relación con Giuseppina Strepponi, su futura esposa y su más fiel apoyo. La obra fue un fracaso en su estreno, el 6 de marzo de 1853 en el Teatro La Fenice de Venecia, por presentar escenas de la vida cotidiana en lugar de historias de nobles o gobernantes. En esta producción, que abrió con enorme éxito la temporada de ópera 2003-2004, Pier Luigi Pizzi ha ambientado la obra en el París ocupado por los nazis, donde los personajes tienen la sensación de vivir al día, en permanente estado de guerra, lo cual alimenta su pasión, que es lo único a lo que pueden aferrarse.

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Marcelo Álvarez, Violeta Urmana...

El director de escena y de cine napolitano Mario Martone trasladó, en septiembre de 2008 la acción de esta ópera de finales del siglo XVII al siglo XIX, por sentir que el drama pasional y el enfrentamiento político plasmados por Verdi se acercan más a esa época, contemporánea del compositor.

En esta ópera Verdi se va alejando de las formas cerradas de las arias y dúos, integrándolas en grandes cuadros, con un discurso musical más fluido y amplio. Pero paralelamente utiliza con ingenio formas y estilos convencionales heredados de la ópera comique francesa (el personaje de Óscar), o de la grand opéra, enlazándolos con la tradición de la ópera italiana.

El enorme talento de Verdi para la caracterización de los personajes, su afilado sentido dramático e inagotable inspiración melódica son patentes en esta ópera, en la que el compositor articula con mucha habilidad el drama y la comedia, los números de conjunto y los momentos íntimos, el bullicio palaciego con el drama interior de los protagonistas.

Fidelidad, traición y pasión son tres elementos fundamentales de Un ballo in maschera. Cada uno de ellos tiene su propio tema que escuchamos en el preludio de la ópera, aunque será la pasión el elemento que determine el dramático desenlace final.

De Un Ballo in maschera dijo Gabrielle D’Annunzio, que era “el más melodramático de los melodramas”.

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Giuseppe Verdi
Gregory Kunde, George Petean, Alexey Dolgov...

Grabación de la emisión en directo del pasado día 24 de septiembre de 2016.

David Alden plantea su puesta en escena de Otello desde la coherencia de la adaptación del texto de Shakespeare que propone Giuseppe Verdi. En el primer acto del dramaturgo inglés, que Verdi suprime, conocemos la grandeza del amor de Desdemona, dama veneciana joven, aristocrática y bella, por ese soldado tan rudo, tan viril, tan moro y tan colérico que es Otello. A este amor se opone su padre, el noble Brabantio, que ya en el primer acto cuestiona cómo su hija ha podido elegir “refugiarse en un pecho tan negro como el vuestro, que da miedo”.

De hecho, el amor de Desdemona por Otello se considera arte de magia. En cambio, el amor de Otello por Desdemona se considera como lo más lógico del mundo: Desdemona es tan refinada, tan blanca, tan aristocrática y tan buena cristiana que cualquiera comprende que Otello no pueda menos que amarla. Se aman, pero la diferencia direccional del amor de ambos es innegable. Y es sobre estas diferencias cómo un personaje resentido y diabólico, el alférez Iago, acabará logrando tejer su venganza contra el general Otello por no haberlo ascendido a capitán, como esperaba.

La venganza necesita de un resorte mínimo, porque en esencia consiste en hacer creer a Otello lo que ya cree todo el mundo: que no es posible que una dama así se pueda haber enamorado de alguien como él. Resulta por tanto muy fácil hacerle sospechar que la dulce Desdemona se ha enamorado de un hombre de su misma condición, Cassio, que el mismo Iago define como la antítesis de Otello. Y por esto, pese a que Otello tiene un alma noble, pese a que Desdemona está realmente enamorada de él, pese a que Cassio es leal e intachable, la insinuación de Iago da sus frutos y Otello realmente cree que Desdemona le engaña.

En el texto teatral, Shakespeare explica la acción dramática a través del tema del racismo, que es la fuerza motriz de la tragedia. Pero tanto el libretista, Arrigo Boito, como Verdi comprenden que la intensidad del drama se puede incrementar todavía más si se logra que el racismo juegue un papel menos visible y el acento se sitúe en la fragilidad de un personaje perfectamente asimilable físicamente a cualquiera de los otros; un personaje vulnerable y dominado por una turbulencia interior. Así, Verdi convierte el racismo en algo muy colateral, apenas mencionado en momentos aislados. Y eso mismo propone David Alden: Otello es un outsider, es “el otro” porque así lo siente en su fuero interno. No tiene por qué ser negro ni físicamente diferente a los demás personajes.

Su conflicto es interior y tiene un nombre: inseguridad, que es lo que a tantos hombres ha llevado a cometer las mayores atrocidades. Vemos la trágica desintegración del héroe con horror fascinado, encerrado en el ciclo destructivo del destino. La escenografía alude a un patio chipriota, pero, sobre todo, a un mundo militarizado, brutal, de soldados deshumanizados, en una guerra que les impide responder al amor o la ternura. Y en este contexto, Otello nos coloca ante uno de los miedos más inconfesables del ser humano: no sentirse merecedor de lo que más se ama.

Renato Palumbo, que en el Real ha dirigido Les Huguenots, Tosca y La traviata, vuelve con otro título verdiano, de nuevo con la soprano albanesa Ermonela Jaho, que triunfó con su interpretación de La traviata, en 2014. Estará acompañada por el tenor Gregory Kunde, uno de los más alabados intérpretes del exigente papel de Otello en la actualidad, que también inauguró la pasada temporada del Real con su aplaudido Roberto Devereux, y que protagonizará la Norma que se ofrecerá en octubre y noviembre. Junto a ellos, encarnando al sádico y sibilino Iago, estará el barítono George Petean, que acaba de participar en la ópera I puritani que puso fin a la pasada temporada.

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El director de escena y de cine napolitano Mario Martone trasladó, en septiembre de 2008 la acción de esta ópera de finales del siglo XVII al siglo XIX, por sentir que el drama pasional y el enfrentamiento político plasmados por Verdi se acercan más a esa época, contemporánea del compositor.

En esta ópera Verdi se va alejando de las formas cerradas de las arias y dúos, integrándolas en grandes cuadros, con un discurso musical más fluido y amplio. Pero paralelamente utiliza con ingenio formas y estilos convencionales heredados de la ópera comique francesa (el personaje de Óscar), o de la grand opéra, enlazándolos con la tradición de la ópera italiana.

El enorme talento de Verdi para la caracterización de los personajes, su afilado sentido dramático e inagotable inspiración melódica son patentes en esta ópera, en la que el compositor articula con mucha habilidad el drama y la comedia, los números de conjunto y los momentos íntimos, el bullicio palaciego con el drama interior de los protagonistas.

Fidelidad, traición y pasión son tres elementos fundamentales de Un ballo in maschera. Cada uno de ellos tiene su propio tema que escuchamos en el preludio de la ópera, aunque será la pasión el elemento que determine el dramático desenlace final.

De Un Ballo in maschera dijo Gabrielle D’Annunzio, que era “el más melodramático de los melodramas”.