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Datos
principal

Madama Butterfly

Giacomo Puccini
listado
Ópera
2h 30m
Italiano
FULL HD
Español , Inglés
Producción

Madama Butterfly, de Giacomo Puccini, una de las óperas más representadas en los escenarios de todo el mundo.

La trágica historia de la geisha Cio Cio San, mejor conocida como Madama Butterfly emociona a cualquier público por el talento innato de Puccini. Una historia que narra la dura lucha entre dos civilizaciones irreconocibles. La historia está situada, esta vez, de una manera diferente a través de la dirección de escena de Mario Gas que sitúa la narración en un plató de cine de los años 30, con el que propone tres perspectivas simultáneas para poder disfrutar aún más de este clásico conmovedor firmado por Giacomo Puccini.

Las esposas temporales eran una realidad extendida en el Japón de finales del XIX. Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, había establecido relaciones diplomáticas y comerciales con el país a mediados de siglo, y la fascinación por la cuna de las geishas se había extendido como la pólvora. La influencia de Oriente –un oriente imaginado desde la lejanía– se plasmaría en obras de una amplia paleta de artistas europeos y norteamericanos, y seguiría nutriendo la vida cultural occidental hasta bien entrado el siglo XX. En esta línea, el personaje de Butterfly es una cruda encarnación del conflicto entre dos civilizaciones irreconciliables, una de las cuales avasalla a la otra. Hombre de finísimo instinto teatral, Puccini retrata de manera magistral la fragilidad de una geisha enamorada que ingenuamente se cree correspondida por un apuesto oficial de la marina norteamericana, en una partitura en la que se evocan melodías japonesas tradicionales convenientemente armonizadas. El fiasco que supuso el estreno de Madama Butterfly en Milán no hizo cejar al compositor en su empeño de sacar adelante la que él mismo consideró su obra más sincera y expresiva. El tiempo acabaría dándole la razón. Mario Gas sitúa la historia en un plató cinematográfico en los años 30 y propone tres perspectivas simultáneas a través de las cuales vivir este drama conmovedor: la ópera en sí, la grabación cinematográfica que se hace de la misma y su reproducción en blanco y negro en una gran pantalla.

'Madama Butterfly'

Tragedia giapponese en tres actos

Música de Giacomo Puccini (1858-1924)

Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra de teatro Madama Butterfly de David Belasco, inspirada en un relato de John Luther Long
Estrenada en el Teatro alla Scala de Milán el 17 de febrero de 1904

Estrenada en el Teatro Real el 20 de noviembre de 1907

Producción del Teatro Real

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Dirección musical: Marco Armiliato

Dirección de escena: Mario Gas

Escenografía: Ezio Frigerio

Figurines: Franca Squarciapino

Iluminación: Vinicio Cheli

Dirección del coro: Andrés Máspero

Madama Butterfly (Cio-Cio-San): Ermonela Jaho

Suzuki: Enkelejda Shkosa

Mrs. Kate Pinkerton: Marifé Nogales

B.F. Pinkerton: Jorge de León

Sharpless: Ángel Ódena

Goro: Francisco Vas

El príncipe Yamadori: Tomeu Bibiloni

El tío Bonzo: Fernando Radó

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Partiendo del libro Escenas de la vida bohemia, de Henri Murger (1882-1861), nacido como una serie de relatos autobiográficos publicados en forma de folletín, los dos libretistas, siempre celosamente dirigidos por Puccini, construyeron un libreto coral, en el que cuatro jóvenes artistas bohemios sortean las dificultades económicas y las inclemencias del tiempo con humor e ilusión, buscando su lugar en un París efervescente, bullicioso e invernal.
La historia de amor trágica entre uno de ellos, Rodolfo, aspirante a poeta, y la sastrecilla Mimì, cuya muerte, inexorable, les sorprende, articula una especie de camino iniciático que despide los desenfrenos y sueños de la juventud y revela la vida real, con toda su contundencia y transcendencia.
Con su genial paleta orquestal, su dominio de la prosodia y su enorme talento dramático, Puccini va construyendo la personalidad de los jóvenes con su característica habilidad para articular los destellos más anecdóticos y divertidos de lo cotidiano con los sentimientos más hondos, pasionales y arrebatadores. Así, entrelaza sus frases cortas “de conversación” con otras de enorme aliento melódico y dramático. Su orquestación sugiere, con enorme eficacia tímbrica, desde detalles tan nimios como el serpenteo de las llamas o el tintineo de las monedas, hasta las ‘ambientaciones’ casi cinematográficas de la desangelada buhardilla, del bullicio del París navideño, o de la soledad y privaciones de la pobreza.
La evocación de momentos pasados como si fueran destellos que la memoria revive y actualiza está magistralmente recreada con la utilización de motivos musicales asociados a emociones, sentimientos, o incluso a objetos a los que Puccini concede un enorme poder simbólico, como la vela de Mimì, la cofia rosa que le compra Rodolfo, el gabán de Colline, o el manguito que calienta las manos frías de la protagonista en su lecho de muerte…
Son estos momentos que vienen y vuelven con la memoria, que están escondidos y asoman con las vivencias que suman y construyen el camino la vida, los que vertebran la nueva producción de La bohème que se podrá nuestra emisión en directo.
En su propuesta dramatúrgica, el prestigioso director de escena británico Richard Jones y el escenógrafo y figurinista Stewart Laing presentan la ópera como una sucesión de Escenas de la vida bohemia presentadas al espectador sin ocultarle los trabajos de backstage que normalmente desarrollan los técnicos detrás del escenario. Así, el público ve como se cambian los decorados, cómo se utilizan diferentes artilugios para lograr efectos teatrales y cómo se amontonan elementos escenográficos en las bambalinas, como si fueran retazos de vida apiñados en la memoria.
Situándose en el lugar privilegiado, el espectador contempla permanentemente el pasado y el presente de los personajes, incapaz de sumergirse en el París frío y efervescente de los jóvenes bohemios porque lo verá siempre representado sobre el escenario. Pero este artificio del ‘teatro dentro del teatro’, en que se confunden el tiempo real y el teatral, el espacio del público y del artista, el drama de la ópera y sus metáforas, llevará al espectador a una interpretación más rica de la obra de Puccini, potenciada por su visión desde distintos ángulos, pero también con sus reflejos.

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Inva Mula, Aquiles Machado...

Inva Mula y Aquiles Machado encabezan el reparto de esta cinematográfica producción de Giancarlo del Monaco, que nos traslada con todo realismo a la vida bohemia del París del siglo XIX para vivir la desgarradora historia de amor entre Mimí y el poeta Rodolfo.

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Disfruta de esta magnífica producción de Nuria Espert en la que Daniela Dessí da vida a la heroína de Puccini, con Fabio Armiliato en el papel de Cavaradossi y Ruggero Raimondi en el del villano Scarpia.

Un periódico se preguntaba en una ocasión, refiriéndose a Rinaldo, en qué radica la fascinación que el héroe canalla ejerce sobre el público. La misma reflexión cabe hacerse en torno a Scarpia, quien excita sobremanera a los aficionados de todo el mundo cuando canta “Più forte! Più forte!” mientras tortura a Cavaradossi; y escuchando las palabras de Tosca ante su cadáver, “E avanti a lui tremava tutta Roma!”, tenemos la impresión de que ella hubiera podido ser la amante del canalla si no hubiera encontrado a su pintor. Pero Tosca vive de las artes y del amor, por eso le gustaría que Cavaradossi pintara los ojos de la Magdalena negros y le gusta que la virgen sea testigo de su beso con el pintor. ¿Acaso se puede imaginar una máquina de lágrimas más perfecta que estas escenas de Sardou acompañadas de la tan cinematográfica música del gran Giacomo?

EXTRAS

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José Luis Téllez analiza 'Madama Butterfly'

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El Teatro Real presenta Madama Butterfly, de Giacomo Puccini, una de las óperas más representadas en los escenarios de todo el mundo. La trágica historia de la geisha Cio Cio San, mejor conocida como Madama Butterfly emociona a cualquier público por el talento innato de Puccini. Una historia que narra la dura lucha entre dos civilizaciones irreconocibles. La historia está situada, esta vez, de una manera diferente a través de la dirección de escena de Mario Gas que sitúa la narración en un plató de cine de los años 30, con el que propone tres perspectivas simultáneas para poder disfrutar aún más de este clásico conmovedor firmado por Giacomo Puccini.

Punto de partida
Las esposas temporales eran una realidad extendida en el Japón de finales del XIX. Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, había establecido relaciones diplomáticas y comerciales con el país a mediados de siglo, y la fascinación por la cuna de las geishas se había extendido como la pólvora. La influencia de Oriente –un oriente imaginado desde la lejanía– se plasmaría en obras de una amplia paleta de artistas europeos y norteamericanos, y seguiría nutriendo la vida cultural occidental hasta bien entrado el siglo XX. En esta línea, el personaje de Butterfly es una cruda encarnación del conflicto entre dos civilizaciones irreconciliables, una de las cuales avasalla a la otra. Hombre de finísimo instinto teatral, Puccini retrata de manera magistral la fragilidad de una geisha enamorada que ingenuamente se cree correspondida por un apuesto oficial de la marina norteamericana, en una partitura en la que se evocan melodías japonesas tradicionales convenientemente armonizadas. El fiasco que supuso el estreno de Madama Butterfly en Milán no hizo cejar al compositor en su empeño de sacar adelante la que él mismo consideró su obra más sincera y expresiva. El tiempo acabaría dándole la razón. Mario Gas sitúa la historia en un plató cinematográfico en los años 30 y propone tres perspectivas simultáneas a través de las cuales vivir este drama conmovedor: la ópera en sí, la grabación cinematográfica que se hace de la misma y su reproducción en blanco y negro en una gran pantalla.

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El Teatro Real presenta Madama Butterfly, de Giacomo Puccini, una de las óperas más representadas en los escenarios de todo el mundo. La trágica historia de la geisha Cio Cio San, mejor conocida como Madama Butterfly emociona a cualquier público por el talento innato de Puccini. Una historia que narra la dura lucha entre dos civilizaciones irreconocibles. La historia está situada, esta vez, de una manera diferente a través de la dirección de escena de Mario Gas que sitúa la narración en un plató de cine de los años 30, con el que propone tres perspectivas simultáneas para poder disfrutar aún más de este clásico conmovedor firmado por Giacomo Puccini.

Punto de partida
Las esposas temporales eran una realidad extendida en el Japón de finales del XIX. Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, había establecido relaciones diplomáticas y comerciales con el país a mediados de siglo, y la fascinación por la cuna de las geishas se había extendido como la pólvora. La influencia de Oriente –un oriente imaginado desde la lejanía– se plasmaría en obras de una amplia paleta de artistas europeos y norteamericanos, y seguiría nutriendo la vida cultural occidental hasta bien entrado el siglo XX. En esta línea, el personaje de Butterfly es una cruda encarnación del conflicto entre dos civilizaciones irreconciliables, una de las cuales avasalla a la otra. Hombre de finísimo instinto teatral, Puccini retrata de manera magistral la fragilidad de una geisha enamorada que ingenuamente se cree correspondida por un apuesto oficial de la marina norteamericana, en una partitura en la que se evocan melodías japonesas tradicionales convenientemente armonizadas. El fiasco que supuso el estreno de Madama Butterfly en Milán no hizo cejar al compositor en su empeño de sacar adelante la que él mismo consideró su obra más sincera y expresiva. El tiempo acabaría dándole la razón. Mario Gas sitúa la historia en un plató cinematográfico en los años 30 y propone tres perspectivas simultáneas a través de las cuales vivir este drama conmovedor: la ópera en sí, la grabación cinematográfica que se hace de la misma y su reproducción en blanco y negro en una gran pantalla.