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Datos

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Werther (1999)

Jules Massenet
listado

Ópera
2h 54 min
Español , Francés
SD
Español
Producción

Massenet supo en este drame lyrique en cuatro actos que es Werther recoger ejemplarmente los recursos definitorios de tal género. La utilización de argumentos célebres, como en este caso la novela de Goethe, publicada en 1774, originaba un repertorio que no estaba tanto asentado en la creación de personajes fuertemente caracterizados entre los que se establecieran relaciones dramáticas, como en el verismo, cuanto orientado al hábil manejo de las imágenes previas que tales tramas suscitaban en el público, de modo que la obra se convertía en una antología de episodios o ilustraciones, altamente elaboradas, en las que los valores estrictamente musicales primaban sobre los teatrales.

 

La desesperación romántica del héroe goethiano, que se suicida por un amor imposible, queda suavizado por el libreto de Blau, Milliet y Hartmann, que lo conducen a la cotidianeidad y límites sentimentales propios de la pequeña burguesía. Massenet recrea admirablemente ese ámbito. El canto se adapta con perfección a las peculiaridades y acentos de la lengua francesa para lograr la máxima naturalidad del discurso, y la melodía fluye así suavemente, sin complicaciones armónicas y con un tratamiento tímbrico límpido y cuidadoso que proporciona una siempre mesurada expresión a los sentimientos de los personajes, a los que se asocian también diversos motivos, sobre los que progresa la obra. Junto a la brillantez y maestría de las arias del protagonista, como “Pourquoi me réveiller”, habría que destacar la gran escena de Charlotte al comienzo del Acto III.

Drama lírico en cuatro actos

 

Música de Jules Massenet (1842 - 1912)

Libreto de Édouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann, basado en Las desventuras del joven Werther de Johann Wolfgang Goethe

Coproducción del Théâtre du Capitole de Toulouse y Los Angeles Music Center Opera

Producción realizada con el apoyo de France Telecom Fondation D’Enterprise

Escolanía Nuestra Señora del Recuerdo

Orquesta Titular del Teatro Real

 

Equipo artístico


Director musical | Julius Rudel

Director de escena | Nicolas Jöel

Realizador escénico, escenógrafo y figurinista | Hubert Monloup

Iluminador | Claude Beringuier

Caracterizaciones | Jean-Claude Marchione

Maestros repetidores | Patricia Bayer, Riccardo Bini, Gerard Talbot

Director del coro | César Sánchez

 

Reparto


Werther | Ramón Vargas

Albert | Enrique Baquerizo

El Burgomaestre | Jean-Philippe Courtis

Schmidt | José Ruiz

Johann | Miguel López Galindo

Charlotte | Carmen Oprisanu

Sophie | María José Moreno

Bruhlmann | Santiago Santana

Kathchen | Estrella Estévez

Fritz | Santiago Barreño Alcalde

Max | Alejandro Serna García

Hans | Fernando González Martín-Laborda

Karl | Marco Carosini Fleitas

Gretel | Idoia Carcamo Wucherpfennig/Iciar Rivier Lecea 

Clara | Paloma Castañón/Mª del Pilar Guillén Redondo

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Richard Wagner
Ivor Bolton, Kasper Holten

Con La prohibición de amar estamos ante una ópera compuesta por un joven músico aún en proceso de hallar su propio lenguaje musical. Después de concluir Las hadas, su primera incursión en el género, sin conseguir presentarla públicamente, Wagner logra estrenar su segunda partitura operística el 29 de marzo de 1836, en Magdeburgo, pero esta sería la única función de la ópera en vida del compositor. La première fue un fracaso absoluto porque algunos cantantes no sabían su papel y la segunda representación no llegaría a celebrarse, ya que el marido de la protagonista, en un ataque de celos, agredió a uno de los tenores. Wagner dio el caso por perdido y mandó la obra al limbo del olvido, tachándola de “pecado de juventud”.

 

Con semejantes antecedentes no sorprende pues que Das Liebesverbot haya sido injustamente tratada como una ópera menor del genial compositor alemán. Sin embargo, esta desconocida obra resulta interesante por muchos motivos. La prohibición de amar es una ópera que rompe con los clásicos tópicos musicales asociados a Wagner y, desde luego, muy alejada de su densidad y hondura características. Esta obra es para el joven Wagner el equivalente al Viaje a Italia de Goethe: un elogio a los aires cálidos del sur, al sol, a lo lúdico, al sexo y al hedonismo meridional.

 

Para sustentar la parte dramática de la ópera, Wagner decidió adaptar Medida por medida, de Shakespeare, obra rara vez representada entonces por considerarse inmoral. Modificando sustancialemente el argumento original, el joven compositor consiguió presentar una dura crítica al puritanismo alemán que imperaba en esos momentos. Wagner traslada la acción de Sicilia, donde un alemán, Friedrich, rígido e incapaz de comprender la joie de vivre, actúa de regente y decide disciplinar a los sicilianos prohibiendo el Carnaval, los prostíbulos, los cabarets y el amor fuera del matrimonio.

 

En cuanto a la parte musical, las influencias que se aprecian en la obra son evidentes. Wagner, en una reacción contra la “pedantería” y “erudición” que le rodea, celebra y homenajea las virtudes musicales italianas con ritmos frenéticos, líneas melódicas potentes, llenas de carácter y vibrantes, además del gusto por la repetición y las armonías directas. La admiración que sentía por compositores como Bellini y Rossini se puede apreciar en momentos en los que prácticamente cita a Il barbiere di Siviglia, o a Guillaume Tell. Encontramos también mucha influencia francesa, tanto del código de la opera comique, como de las grand operas más características de la época como La Muette de Portici, de Auber y Robert le Diable, de Meyerbeer.

 

Otro punto interesante a destacar en esta ópera es que en su partitura ya se puede apreciar lo que será el futuro Wagner. Hay mucho de Lohengrin en ella, y el personaje de Pontio Pilato es un claro precedente de Mime. Además, La prohibición de amar es la primera vez que Wagner utiliza de forma estructural la técnica de leit motiv, especialmente el motivo de la prohibición de amar decretada por Friedrich, que reaparece a lo largo de la obra, ya sea de forma solemne o irónica.

 

En definitiva, estamos ante una obra poco conocida pero interesante, que, desde luego, merece conocerse y a través de la cual podemos comprender mejor de dónde sale el Richard Wagner que todos conocemos. En el IV Centenario de la muerte de Shakespeare difícilmente podríamos encontrar algo que tenga más sentido.

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Sansón y Dalila es un representativo ejemplo de ese exotismo que en el s. XIX actuó como una de las principales corrientes de la imaginación francesa. La única de sus trece óperas que se ha mantenido en el repertorio, en ella Saint-Saëns se adhiere a una auténtica tradición escénica en la que se cuentan títulos como L'Africaine de Meyerbeer, Les pêcheurs de perles de Bizet, o Lakmé de Delibes. La conocida trama bíblica es manejada para crear una obra que se sitúa entre el oratorio y la "grand-opéra". Del primero se recoge el sentido estructural, la importancia del coro y cierto estatismo, patente en el Acto I. Del segundo, el tono casi grandilocuente, la espectacularidad de la puesta en escena o la importancia del ballet, así como una envolvente voluptuosidad.

 

Junto a las frecuentes intervenciones corales, cabe destacar los números de Sansón, un tenor de tonalidades heroicas, y especialmente los de Dalila, uno de los papeles más importantes asignados a la voz de mezzosoprano en la historia del género, como el bellísimo "Mon coeur s'ouvre à ta voix", del Acto II. En el orientalismo que domina la brillante ambientación, Saint-Saëns utiliza procedimientos derivados de la música árabe, frecuentemente al Norte de África, y que también se reflejan en el último de sus conciertos para piano, subtitulado "Egipcio" en la Suite Algérienne o en Africa, para piano y orquesta.

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Ambientada en la España de los años 40, esta producción de Lluis Pasqual para el Teatro Real con escenografía de Ezio Frigerio y vestuario de Franca Squarciapino cuenta con un reparto de lujo encabezado por el barítono malagueño Carlos Álvarez en el papel protagonista. Sonia Ganassi como Doña Elvira, la espléndida María Bayo en el difícil papel de Doña Ana y José Bros como Don Ottavio, papel por el que recibió en 2006 el Premio Lírico del Teatro Campoamor al mejor cantante de ópera, completan el plantel estelar de esta puesta en escena de la obra de Mozart y Da Ponte, dirigida por el maestro Victor Pablo Pérez y grabada en alta definición en el Teatro Real en la temporada 2005-2006.