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Datos
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El Barbero de Sevilla

Giachino Rossini
listado
Ópera
2h. 46 min.
Italiano
FULL HD
Español , Inglés
Producción

Protagonizada por un excelente elenco, con Juan Diego Flórez, María Bayo, Pietro Spagnoli o Ruggero Raimondi, esta producción de “Il barbiere de Siviglia” estrenada en el Teatro Real Madrid, el mes de enero de 2005, contó con la dirección musical del gran experto rossiniano Gianluigi Gelmetti y la puesta en escena de Emilio Sagi, Director Artístico del Teatro Real entre 2001 y 2005.

En esta producción, concebida como una ingeniosa “follie organizée”, todo se mueve, nada es seguro, incluyendo el decorado (completamente blanco), que se forma y transforma permanentemente delante del público, dando cobijo a las diferentes escenas de la ópera.

La alegría, “el salero” y el carácter extrovertido de los sevillanos es evocado a lo largo de toda la obra a través de un minucioso trabajo dramático desarrollado por los protagonistas (todos ellos excelentes actores), el coro y los actores-bailarines que participan en la ópera, tratada como una inmensa coreografía en la que danzan también el decorado y el atrezzo.

Aunque la época de la trama no esté reflejada de manera explícita, toda la escenografía remite al siglo XVIII, reflejando sobre todo ese momento de inestabilidad en el que el oscurantismo del Ancien Régime da paso a la Ilustración, asomando ya el germen de la revolución burguesa que más tarde aflorará.

El color y la iluminación se convierten en elementos dramáticos, más que escenográficos: el espectáculo está todo él concebido en blanco y negro, y sólo las apariciones de Rosina, con su rebeldía y ganas de vivir, introducen en la escena una nota de color, que borran inmediatamente los criados de Bartolo.

Finalmente, en “la tempesta” una lluvia multicolor rompe la bicromía de la escena dando paso a una progresiva emergencia de los colores a medida que se desencadena el final de la trama.

La vitalidad, el bullicio y la espontaneidad de las “gentes de la calle” andaluzas, con sus sevillanas y su gestualidad de inspiración flamenca, son fundamentales en el diseño coreográfico de la ópera, llena de sorpresas, ironía y guiños cómplices al espectador.

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IL BABIERE DI SIVIGLIA, de Giachino Rossini

Nueva producción del Teatro Real 

Director musical: Gianluigi Gelmetti 

Director de escena: Emilio Sagi 

Escenógrafo: Llorenç Corbella

Figurinista: Renata Schussheim

Iluminador: Eduardo Bravo 

El Conde de Almaviva: Juan Diego Flórez

Rosina: María Bayo

Figaro: Pietro Spagnoli

Don Basilio: Ruggero Raimondi

Bartolo: Bruno Praticò

Coro de la Comunidad de Madrid

Orquesta Titular del Teatro Real

(Orquesta Sinfónica de Madrid)

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El maestro Alberto Zedda y el director de escena Pier Luigi Pizzi unieron sus talentos para poner en pie una ingeniosa producción de la comedia de equívocos amorosos La pietra del paragone de Gioachino Rossini (1792-1868) estrenada el 25 de marzo de 2007 en el Teatro Real.

La pietra del paragone (La piedra de toque), estrenada el 26 de noviembre de 1812 en el Teatro alla Scala de Milán, es una de las más placenteras farsas de Gioachino Rossini. El melodramma giocoso plantea una sucesión de enredos amorosos en torno a la prueba a la que un conde somete a un grupo de mujeres para encontrar a una aspirante que sea digna de él.

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Conocida como una de las joyas de Romanticismo y piedra preciosa de la lírica se representó, en junio de 2016 por primera vez en el Teatro Real, con un reparto excepcional, que protagonizan entre otros Diana Damrau, Javier Camarena, Venera Gimadieva y Celso Albelo, junto a la Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real.

Es ésta la última ópera de Bellini, prematuramente muerto a los 34 años cuando había logrado que la sociedad parisina se rindiera a sus pies y por fin, en un panorama musical dominado por los italianos —desde Rossini a Donizetti, su gran rival — le encargaran una obra que se estrenaría en el Théâtre Italien en 1835. El compositor siciliano optó por una obra histórica que, sobre el fondo de la guerra civil inglesa que enfrentó a Cromwell y los puritanos con los eduardianos, desarrolla una apasionada historia de amor salpicada por la pasión, la traición y la locura. La ópera se centra en una característica heroína romántica, Elvira, que sufre la experiencia de sentirse traicionada incomprensiblemente por su prometido, el mismo día de su boda. Este hecho le provoca un sentimiento tan doloroso e insoportable que su entendimiento no lo puede resistir y enloquece. La locura era una fórmula característica del Romanticismo: la fragilidad física y la marginalidad social de los personajes eran un recurso para hacer más expresiva la fuerza incontenible de los sentimientos. En la estilizada puesta en escena de Emilio Sagi, los personajes aparecen atravesados por la melancolía.

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Montsalvatge ideó en 1947 El gato con botas como una obra en cinco cuadros y para cinco voces (mezzosoprano, soprano, tenor, barítono y bajo). A pesar de que el libreto se basa en el cuento de Charles Perrault Le chat botté, incluido en el recopilatorio Les contes de ma mère l'Oye (1697) y de que las representaciones escénicas, plenas de colorido y sentido del humor, son muy apropiadas para el público infantil, el autor de Cinco canciones negras no hizo concesiones y aportó al cuento todo el saber musical de sus primera madurez: la partitura, que no abandona la ortodoxia de la tradición, resulta un compendio de refinamiento, armonía y belleza, en el que abundan las pinceladas irónicas y la imágenes fantásticas.

En palabras del propio Montsalvatge: “El amigo Mir me sugirió el tema y Néstor Luján acepto escribir el libreto. Queríamos realizar un espectáculo de magia en un acto y varios cuadros, mitad ópera bufa, mitad ballet […] en el estilo operístico del siglo XVIII con sus recitativos funcionales, sus arias y sus episodios coreográficos con un final feliz y el obligado desfile final de todos los personajes: el gato, el molinero, la princesa, el ogro y el rey".

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Plácido Domingo y Nancy Herrera, junto a José Bros y Mariola Cantarero, protagonizan esta brillante producción de Emilio Sagi de la gran zarzuela de Moreno Torroba, dirigida por Jesús López Cobos.

Situada en el Madrid isabelino, concretamente en el año de 1868, Luisa Fernanda contiene algunos de los números más inspirados de nuestro género lírico, que le han dado una enorme popularidad desde su estreno en el Teatro Calderón de Madrid el 26 de marzo de 1932.

La obra es una perfecta muestra de la facilidad melódica y la finura como orquestador de su autor, Federico Moreno Torroba, uno de los últimos grandes representantes de nuestro género lírico.

Tras su paso por las Óperas de Los Ángeles y Washington, esta zarzuela llegó al Teatro Real de la mano de uno de sus mejores embajadores: Plácido Domingo.

EXTRAS

Extras
Teatro Real
Wolfgang Amadeus Mozart
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Protagonizada por un excelente elenco, con Juan Diego Flórez, María Bayo, Pietro Spagnoli o Ruggero Raimondi, esta producción de “Il barbiere de Siviglia” estrenada en el Teatro Real Madrid, el mes de enero de 2005, contó con la dirección musical del gran experto rossiniano Gianluigi Gelmetti y la puesta en escena de Emilio Sagi, Director Artístico del Teatro Real entre 2001 y 2005.

En esta producción, concebida como una ingeniosa “follie organizée”, todo se mueve, nada es seguro, incluyendo el decorado (completamente blanco), que se forma y transforma permanentemente delante del público, dando cobijo a las diferentes escenas de la ópera.

La alegría, “el salero” y el carácter extrovertido de los sevillanos es evocado a lo largo de toda la obra a través de un minucioso trabajo dramático desarrollado por los protagonistas (todos ellos excelentes actores), el coro y los actores-bailarines que participan en la ópera, tratada como una inmensa coreografía en la que danzan también el decorado y el atrezzo.

Aunque la época de la trama no esté reflejada de manera explícita, toda la escenografía remite al siglo XVIII, reflejando sobre todo ese momento de inestabilidad en el que el oscurantismo del Ancien Régime da paso a la Ilustración, asomando ya el germen de la revolución burguesa que más tarde aflorará.

El color y la iluminación se convierten en elementos dramáticos, más que escenográficos: el espectáculo está todo él concebido en blanco y negro, y sólo las apariciones de Rosina, con su rebeldía y ganas de vivir, introducen en la escena una nota de color, que borran inmediatamente los criados de Bartolo.

Finalmente, en “la tempesta” una lluvia multicolor rompe la bicromía de la escena dando paso a una progresiva emergencia de los colores a medida que se desencadena el final de la trama.

La vitalidad, el bullicio y la espontaneidad de las “gentes de la calle” andaluzas, con sus sevillanas y su gestualidad de inspiración flamenca, son fundamentales en el diseño coreográfico de la ópera, llena de sorpresas, ironía y guiños cómplices al espectador.