Promo día de la ópera

CELEBRAMOS EL DÍA MUNDIAL DE LA ÓPERA

CON TRES TÍTULOS GRATUITOS

 

Ópera
Staatsoper Unter den Linden
Richard Wagner
Matthias Pintscher, Calixto Bieito

La interpretación de Bieito de Lohengrin de Wagner trata del amor, el odio, los celos y la esperanza, pero sobre todo de la necesidad imperiosa del hombre de creer en algo. Para visualizar estos dos mundos contrapuestos, Bieito crea dos escenarios: el mundo de los cuentos de hadas (el bosque) y la realidad (la sala del tribunal). Según Bieito, los cuentos de hadas son tan relevantes hoy en día como lo fueron en su día y no son sólo fábulas que contamos a nuestros hijos, sino una necesidad en la edad adulta, ya que reflejan la vida misma ofreciendo tanto lo bueno como lo malo. 

 

 

Ópera
Teatro Real (España)
Giacomo Puccini
Nicola Luisotti, Bob Wilson

La última ópera de Giacomo Puccini no necesita introducción. Tras 20 años de ausencia, Turandot regresó al Teatro Real de la mano de una nueva producción firmada por uno de los directores capitales de los siglos XX y XXI: Robert Wilson, creador de imágenes inolvidables en sus producciones de The Life and Death of Marina Abramovic y Pelléas et Mélisande.

 

Al frente de un reparto estelar encabezado por Nina Stemme, Gregory Kunde y Yolanda Auyanet, el director musical asociado del Teatro Real, Nicola Luisotti, dirige uno de los grandes títulos del repertorio italiano.

 

 

Ópera
Teatro Real (España)
Wolfgang Amadeus Mozart
Sylvain Cambreling, Michael Haneke

La plasticidad del espectáculo, creado por el cineasta austriaco, recalca en medio de una fría atmósfera los aspectos más humanos de sus personajes, que va de las emociones más sencillas a un torbellino de situaciones que resultan comprometidas en lo emocional. El amor perjudica seriamente la salud de estas dos parejas que se dejan manejar por un Don Alfonso y una Despina maquiavélicos –una extraña pareja que se asocian con un mismo fin: destruir a los amantes. Una nueva concepción escénica da pie a decir los recitativos de otra forma, dando más intensidad a las escenas y alcanzando un desenlace distinto en esta “nueva” historia mozartiana, lo que la hace más ambigua. ¡Sencillamente magnífica y muy actual!

Ópera
Teatro Real (España)
Richard Wagner
Ivor Bolton, Kasper Holten

Con La prohibición de amar estamos ante una ópera compuesta por un joven músico aún en proceso de hallar su propio lenguaje musical. Después de concluir Las hadas, su primera incursión en el género, sin conseguir presentarla públicamente, Wagner logra estrenar su segunda partitura operística el 29 de marzo de 1836, en Magdeburgo, pero esta sería la única función de la ópera en vida del compositor. La première fue un fracaso absoluto porque algunos cantantes no sabían su papel y la segunda representación no llegaría a celebrarse, ya que el marido de la protagonista, en un ataque de celos, agredió a uno de los tenores. Wagner dio el caso por perdido y mandó la obra al limbo del olvido, tachándola de “pecado de juventud”.

 

Con semejantes antecedentes no sorprende pues que Das Liebesverbot haya sido injustamente tratada como una ópera menor del genial compositor alemán. Sin embargo, esta desconocida obra resulta interesante por muchos motivos. La prohibición de amar es una ópera que rompe con los clásicos tópicos musicales asociados a Wagner y, desde luego, muy alejada de su densidad y hondura características. Esta obra es para el joven Wagner el equivalente al Viaje a Italia de Goethe: un elogio a los aires cálidos del sur, al sol, a lo lúdico, al sexo y al hedonismo meridional.

 

Para sustentar la parte dramática de la ópera, Wagner decidió adaptar Medida por medida, de Shakespeare, obra rara vez representada entonces por considerarse inmoral. Modificando sustancialemente el argumento original, el joven compositor consiguió presentar una dura crítica al puritanismo alemán que imperaba en esos momentos. Wagner traslada la acción de Sicilia, donde un alemán, Friedrich, rígido e incapaz de comprender la joie de vivre, actúa de regente y decide disciplinar a los sicilianos prohibiendo el Carnaval, los prostíbulos, los cabarets y el amor fuera del matrimonio.

 

En cuanto a la parte musical, las influencias que se aprecian en la obra son evidentes. Wagner, en una reacción contra la “pedantería” y “erudición” que le rodea, celebra y homenajea las virtudes musicales italianas con ritmos frenéticos, líneas melódicas potentes, llenas de carácter y vibrantes, además del gusto por la repetición y las armonías directas. La admiración que sentía por compositores como Bellini y Rossini se puede apreciar en momentos en los que prácticamente cita a Il barbiere di Siviglia, o a Guillaume Tell. Encontramos también mucha influencia francesa, tanto del código de la opera comique, como de las grand operas más características de la época como La Muette de Portici, de Auber y Robert le Diable, de Meyerbeer.

 

Otro punto interesante a destacar en esta ópera es que en su partitura ya se puede apreciar lo que será el futuro Wagner. Hay mucho de Lohengrin en ella, y el personaje de Pontio Pilato es un claro precedente de Mime. Además, La prohibición de amar es la primera vez que Wagner utiliza de forma estructural la técnica de leit motiv, especialmente el motivo de la prohibición de amar decretada por Friedrich, que reaparece a lo largo de la obra, ya sea de forma solemne o irónica.

 

En definitiva, estamos ante una obra poco conocida pero interesante, que, desde luego, merece conocerse y a través de la cual podemos comprender mejor de dónde sale el Richard Wagner que todos conocemos. En el IV Centenario de la muerte de Shakespeare difícilmente podríamos encontrar algo que tenga más sentido.

Ópera
Festspielhaus Baden-Baden
Giacomo Puccini
Sir Simon Rattle, Richard Eyre

El hecho de que la Filarmónica de Berlín haya recurrido a Puccini -este compositor tan querido y a la vez tan condenado al ostracismo- es simbólico. Se trata de alguien que durante mucho tiempo se pensó que estaba pasado de moda, pero en realidad hay mucho más que descubrir sobre él y su obra. La historia de quien se convierte en modelo pero sigue siendo una niña, es muy contemporánea.

 

Ópera
Teatro Real (España)
Wolfgang Amadeus Mozart
Ivor Bolton, Robert Carsen

Tras diez años de Guerra troyana, Idomeneo finalmente vuelve a casa victorioso. Algunas de sus tropas ya han regresado y traído consigo prisioneros troyanos, entre ellos Ilia, hija del fallecido rey Príamo. A su regreso de la guerra, Agamenón, otro victorioso rey griego, es asesinado por su mujer Clitemnestra y su amante Egisto. El hermano de Elettra, Orestes, ha vengado la muerte de su padre matando tanto a su madre como a su amante. Elettra, huérfana como Ilia, se ha refugiado en Creta, donde se ha enamorado del hijo de Idomeneo, Idamante, que ha estado gobernando en ausencia de su padre.

Ópera
Teatro Real (España)
Giuseppe Verdi
Nicola Luisotti, Hugo de Ana

En plena celebración del Bicentenario y del vigésimo aniversario de su reapertura, el Teatro Real recuperaba una de las producciones más monumentales y emblemáticas de su pasado reciente, Aida, de Giuseppe Verdi, estrenada en 1998 con dirección de escena, escenografía y vestuario de Hugo de Ana. El director de escena ofrecerá una versión revisada y actualizada de una de las óperas más populares del compositor de Busseto.

Bajo la batuta de Nicola Luisotti, principal director musical invitado del Teatro Real y Premio al Mejor Director Musical Opera XXI por Turandot en el Teatro Real.

Ópera
Teatro Real (España)
Gioachino Rossini
Gianluigi Gelmetti, Emilio Sagi

Protagonizada por un excelente elenco, con Juan Diego Flórez, María Bayo, Pietro Spagnoli o Ruggero Raimondi, esta producción de Il barbiere de Siviglia estrenada en el Teatro Real de Madrid, en enero de 2005, contó con la dirección musical del gran experto rossiniano Gianluigi Gelmetti y la puesta en escena de Emilio Sagi, director artístico del Teatro Real entre 2001 y 2005.

 

En esta producción, concebida como una ingeniosa “follie organizée”, todo se mueve, nada es seguro, incluyendo el decorado (completamente blanco), que se forma y transforma permanentemente delante del público, dando cobijo a las diferentes escenas de la ópera. La alegría, “el salero” y el carácter extrovertido de los sevillanos es evocado a lo largo de toda la obra a través de un minucioso trabajo dramático desarrollado por los protagonistas (todos ellos excelentes actores), el coro y los actores-bailarines que participan en la ópera, tratada como una inmensa coreografía en la que danzan también el decorado y el atrezzo.

 

Aunque la época de la trama no esté reflejada de manera explícita, toda la escenografía remite al siglo XVIII, reflejando sobre todo ese momento de inestabilidad en el que el oscurantismo del Ancien Régime da paso a la Ilustración, asomando ya el germen de la revolución burguesa que más tarde aflorará. El color y la iluminación se convierten en elementos dramáticos, más que escenográficos: el espectáculo está todo él concebido en blanco y negro, y sólo las apariciones de Rosina, con su rebeldía y ganas de vivir, introducen en la escena una nota de color, que borran inmediatamente los criados de Bartolo. Finalmente, en “la tempesta” una lluvia multicolor rompe la bicromía de la escena dando paso a una progresiva emergencia de los colores a medida que se desencadena el final de la trama.

 

La vitalidad, el bullicio y la espontaneidad de las “gentes de la calle” andaluzas, con sus sevillanas y su gestualidad de inspiración flamenca, son fundamentales en el diseño coreográfico de la ópera, llena de sorpresas, ironía y guiños cómplices al espectador.

Ópera
Teatro Real (España)
Georg Friedrich Händel
Ivor Bolton, Claus Guth

Contra lo habitual en las adaptaciones a libreto de ópera de grandes textos literarios, Antonio Salvi mejora el texto de Pierre Corneille que sirve de base a Haendel para componer su Rodelinda. El tirano Grimoaldo, que ha usurpado el trono de Lombardía, quiere casarse con la esposa del rey destituido, Bertarido, que todos creen muerto pero que en realidad huyó al exilio y ha regresado en secreto. Entre su esposo Bertarido y el cordero disfrazado de lobo que es Grimoaldo, un tirano tan aparentemente cruel como atormentado por la culpabilidad de sus propios crímenes, Rodelinda se encuentra en el centro de la historia porque todos los personajes quieren legitimar su poder casándose con ella; porque mantiene una fidelidad absoluta a su marido que no se tambalea entre las luchas intestinas de candidatos al trono que quieren utilizarla para sus propósitos; y porque es el personaje más inteligente, más capaz de comprender los puntos débiles de los demás y más hábil para manipularlos a favor de su propia estrategia.

 

En el punto culminante de la historia, Grimoaldo decide abandonar a su prometida Eduige y forzar a Rodelinda a tomarlo como esposo para legitimarse tras su golpe de estado. Rodelinda se niega y guarda luto por su esposo Bertarido, al que cree muerto. Pero, consciente de la debilidad de su posición y de que no va a poder rechazar por mucho tiempo los dictados de Grimoaldo, decide evitar una negativa taxativa para, en cambio, imponerle una condición que sabe que no sólo resultará inaceptable a alguien sin carácter como él, sino que va a provocar en el furioso cordero del tirano usurpador una auténtica crisis de ansiedad: le dice que sólo accederá a sus deseos si antes asesina a su propio hijo Flavio porque se niega a ser al mismo tiempo –le dice a la cara- la esposa del ladrón del trono y la madre del heredero legítimo de ese mismo trono. Es una Klytemnestra que se niega a casarse con Egisto durante la ausencia de Agamemnon para que Flavio, si sobrevive, no se convierta en un nuevo Oreste; ni en un Hamlet que tenga que vengar a una madre que se ha casado con el asesino de su padre. Es una mujer con un instinto infalible, consciente de que de su unión con quien ha destronado (y ella cree que asesinado) a su marido no puede surgir nada merecedor de existir. Y consciente también de que su contrincante es un aspirante a tirano que apenas disimula un bondadoso carácter de razonable gobernador provincial, realista y “charmant”, a quien le faltan muchas lecturas de textos de Maquiavelo para lograr sus ambiciosos propósitos.

 

El personaje genuinamente perverso de la historia no es Grimoaldo, que ha triunfado en su golpe de estado por circunstancias fortuitas y pese a la debilidad de su carácter, sino Garibaldo, duque de Turín, él sí con muchas lecturas de Maquiavelo a sus espaldas y con su propia estrategia para hacerse con el poder masacrando sin contemplaciones, si hace falta, a toda la familia. Sólo que la noticia de que Bertarido no ha muerto desbarata sus planes.

 

Se trata de una historia de lucha de poder que se desarrolla en un ámbito familiar, en una comunidad que constituye un mundo en sí mismo y que no deja de ser una malvada metáfora de la naturaleza humana. Por eso Claus Guth ha decidido explicar la trama de Rodelinda en un hogar familiar: una casa, un reducto de privacidad a salvo del mundo externo, en el que el personaje más desprotegido es precisamente Flavio, el hijo de Rodelinda, moneda de cambio sometida a innumerables peligros, tensiones y amenazas.

 

Casi se puede decir que el personaje principal de la ópera es ese niño que no canta pero que sufre la enorme crueldad de todos los demás personajes. Con frecuencia parece como si la historia nos fuera narrada a través de las pesadillas del pequeño Flavio, cuya madre está dispuesta a utilizar para alejar a un pretendiente despreciable y, si no lo consigue, a hacerlo asesinar y evitar que algún día comprenda la infamia a la que se ha prestado y exija venganza. Esos ojos aterrorizados perciben el hogar familiar como un espacio amenazador y lleno de peligros, que intuye sin acabar de comprender.
Rodelinda es una de las óperas más extraordinarias de Händel, con páginas que se cuentan entre las más inspiradas del compositor. Su estreno en España en esta nueva producción del Teatro Real fue un auténtico acontecimiento.

 

(Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real)