Ópera

Ópera
Monteverdi Choir and Orchestras
Georg Friedrich Händel
John Eliot Gardiner, Thomas Guthrie

Resulta irónico -y seguramente no es casualidad- que la primera gran ópera completa en lengua inglesa la compusiese Händel en 1743, un emigrante alemán que se acercaba a la cúspide de sus poderes, pero que se había autoimpuesto el retiro de la tóxica escena operística londinense.

Sémele fue su desafiante contraataque a los que durante años habían tratado de controlarle: los aristocráticos propietarios de teatros y directores de compañías rivales. No es de extrañar que Händel prefiriera promover y organizar su propia temporada anual de conciertos en el Covent Garden sin interferencias y con sus propios solistas, orquesta y coro elegidos a dedo. Sémele sorprendió a su público: no era una ópera italiana convencional debidamente "escenificada" (aunque claramente lo era en la imaginación de Händel y a pesar de la presencia de elaboradas indicaciones escénicas); tampoco era un oratorio piadoso basado en el Antiguo Testamento adaptado a la época de Cuaresma. Ni mucho menos. En su lugar, eligió una historia "profana" basada en Ovidio, en la que los dioses y los mortales actúan al mismo nivel, comportándose mal y apasionadamente, pero de forma que todo el mundo -excepto el descontento público de la época o, más tarde, los mojigatos victorianos- puede identificarse con ella.

RECOMENDADO

Ópera
Teatro Real
Christoph Willibald Gluck
Ivor Bolton, Krzysztof Warlikowski

Con Gluck, la ópera intenta volver a la esencia. Siguiendo las ideas propugnadas por Rousseau, persigue dar el protagonismo a la acción dramática y desprenderse del ornamento. Puente entre el Barroco y el Clasicismo, vuelve a menudo a los temas de la Antigüedad, buscando lo que él llama “una bella simplicidad”.

 

En Alceste, Gluck no solo consigue una partitura radicalmente innovadora, sino dignificar la figura de la mujer, tan zarandeada por la actitud libertina del siglo XVIII. En su idealización de lo femenino recurre a personajes como Ifigenia o Alceste, dispuestas a sacrificarse en lugar de sus consortes, reinando así entre las heroínas más hermosas de la literatura universal desde Eurípides.

Ópera
Festival della Valle d’Itria
Georg Friedrich Händel / Leonardo Leo
Fabio Luisi, Giorgio Sangati

Por primera vez en los tiempos modernos, el Festival della Valle d'Itria presenta la versión napolitana del Rinaldo de Händel, un pastiche con encanto mediterráneo que Leonardo Leo ensambló en 1718 y que se consideró perdido hasta hace unos años.

 

La historia detrás de esta ópera es cautivadora: la partitura de la obra maestra de Handel fue traída ilegalmente a Nápoles por el cantante castrato Nicolò Grimaldi, quien interpretó por primera vez a Rinaldo en Londres. Una vez en Italia, Leo y otros compositores locales hicieron un refrito de la obra, que la adaptaron al gusto del público napolitano local, añadiendo algunos intermezzos y personajes divertidos.

 

El director Giorgio Sangati convierte esta obra en una ópera "ba-rock" ambientada en los años 80, donde la lucha entre cristianos y turcos se convierte en una batalla entre cantantes de pop-rock (los cristianos) y los de dark-metal (los turcos). Estas dos facciones representan dos perspectivas opuestas sobre el amor y la vida.

 

El director Fabio Luisi está al frente del ensemble barroco La Scintilla, un grupo de especialistas en el repertorio barroco.

 

Con la colaboración de Naxos

Ópera
Teatro Real
Georg Friedrich Händel
Ivor Bolton, Claus Guth

Contra lo habitual en las adaptaciones a libreto de ópera de grandes textos literarios, Antonio Salvi mejora el texto de Pierre Corneille que sirve de base a Haendel para componer su Rodelinda. El tirano Grimoaldo, que ha usurpado el trono de Lombardía, quiere casarse con la esposa del rey destituido, Bertarido, que todos creen muerto pero que en realidad huyó al exilio y ha regresado en secreto. Entre su esposo Bertarido y el cordero disfrazado de lobo que es Grimoaldo, un tirano tan aparentemente cruel como atormentado por la culpabilidad de sus propios crímenes, Rodelinda se encuentra en el centro de la historia porque todos los personajes quieren legitimar su poder casándose con ella; porque mantiene una fidelidad absoluta a su marido que no se tambalea entre las luchas intestinas de candidatos al trono que quieren utilizarla para sus propósitos; y porque es el personaje más inteligente, más capaz de comprender los puntos débiles de los demás y más hábil para manipularlos a favor de su propia estrategia.

 

En el punto culminante de la historia, Grimoaldo decide abandonar a su prometida Eduige y forzar a Rodelinda a tomarlo como esposo para legitimarse tras su golpe de estado. Rodelinda se niega y guarda luto por su esposo Bertarido, al que cree muerto. Pero, consciente de la debilidad de su posición y de que no va a poder rechazar por mucho tiempo los dictados de Grimoaldo, decide evitar una negativa taxativa para, en cambio, imponerle una condición que sabe que no sólo resultará inaceptable a alguien sin carácter como él, sino que va a provocar en el furioso cordero del tirano usurpador una auténtica crisis de ansiedad: le dice que sólo accederá a sus deseos si antes asesina a su propio hijo Flavio porque se niega a ser al mismo tiempo –le dice a la cara- la esposa del ladrón del trono y la madre del heredero legítimo de ese mismo trono. Es una Klytemnestra que se niega a casarse con Egisto durante la ausencia de Agamemnon para que Flavio, si sobrevive, no se convierta en un nuevo Oreste; ni en un Hamlet que tenga que vengar a una madre que se ha casado con el asesino de su padre. Es una mujer con un instinto infalible, consciente de que de su unión con quien ha destronado (y ella cree que asesinado) a su marido no puede surgir nada merecedor de existir. Y consciente también de que su contrincante es un aspirante a tirano que apenas disimula un bondadoso carácter de razonable gobernador provincial, realista y “charmant”, a quien le faltan muchas lecturas de textos de Maquiavelo para lograr sus ambiciosos propósitos.

 

El personaje genuinamente perverso de la historia no es Grimoaldo, que ha triunfado en su golpe de estado por circunstancias fortuitas y pese a la debilidad de su carácter, sino Garibaldo, duque de Turín, él sí con muchas lecturas de Maquiavelo a sus espaldas y con su propia estrategia para hacerse con el poder masacrando sin contemplaciones, si hace falta, a toda la familia. Sólo que la noticia de que Bertarido no ha muerto desbarata sus planes.

 

Se trata de una historia de lucha de poder que se desarrolla en un ámbito familiar, en una comunidad que constituye un mundo en sí mismo y que no deja de ser una malvada metáfora de la naturaleza humana. Por eso Claus Guth ha decidido explicar la trama de Rodelinda en un hogar familiar: una casa, un reducto de privacidad a salvo del mundo externo, en el que el personaje más desprotegido es precisamente Flavio, el hijo de Rodelinda, moneda de cambio sometida a innumerables peligros, tensiones y amenazas.

 

Casi se puede decir que el personaje principal de la ópera es ese niño que no canta pero que sufre la enorme crueldad de todos los demás personajes. Con frecuencia parece como si la historia nos fuera narrada a través de las pesadillas del pequeño Flavio, cuya madre está dispuesta a utilizar para alejar a un pretendiente despreciable y, si no lo consigue, a hacerlo asesinar y evitar que algún día comprenda la infamia a la que se ha prestado y exija venganza. Esos ojos aterrorizados perciben el hogar familiar como un espacio amenazador y lleno de peligros, que intuye sin acabar de comprender.
Rodelinda es una de las óperas más extraordinarias de Händel, con páginas que se cuentan entre las más inspiradas del compositor. Su estreno en España en esta nueva producción del Teatro Real fue un auténtico acontecimiento.

 

(Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real)

TODO ÓPERA

Ópera
Monteverdi Choir and Orchestras
Georg Friedrich Händel
John Eliot Gardiner, Thomas Guthrie

Resulta irónico -y seguramente no es casualidad- que la primera gran ópera completa en lengua inglesa la compusiese Händel en 1743, un emigrante alemán que se acercaba a la cúspide de sus poderes, pero que se había autoimpuesto el retiro de la tóxica escena operística londinense.

Sémele fue su desafiante contraataque a los que durante años habían tratado de controlarle: los aristocráticos propietarios de teatros y directores de compañías rivales. No es de extrañar que Händel prefiriera promover y organizar su propia temporada anual de conciertos en el Covent Garden sin interferencias y con sus propios solistas, orquesta y coro elegidos a dedo. Sémele sorprendió a su público: no era una ópera italiana convencional debidamente "escenificada" (aunque claramente lo era en la imaginación de Händel y a pesar de la presencia de elaboradas indicaciones escénicas); tampoco era un oratorio piadoso basado en el Antiguo Testamento adaptado a la época de Cuaresma. Ni mucho menos. En su lugar, eligió una historia "profana" basada en Ovidio, en la que los dioses y los mortales actúan al mismo nivel, comportándose mal y apasionadamente, pero de forma que todo el mundo -excepto el descontento público de la época o, más tarde, los mojigatos victorianos- puede identificarse con ella.

Ópera
La Fenice
Giuseppe Verdi
Maurizio Benini, Arnaud Bernard

Basado en la obra de Schiller Kabale und Liebe (Intriga y amor), el trágico melodrama de Verdi Luisa Miller gira en torno a los amores de la heroína del título y de Rodolfo, hijo del conde Walter, y a las maquinaciones del mayordomo del conde, Wurm, que quiere a Luisa para sí, con el resultado de la muerte de los tres. Dirigida por Arnaud Bernard, que se inspiró en la película 1900 de Bernardo Bertolucci de 1976, esta producción de La Fenice está protagonizada por la extraordinaria soprano búlgara Darina Takova, cuya intensa caracterización de Luisa pone de relieve la tortura interior de la heroína, y por Giuseppe Sabbatini, que aporta una emocionante teatralidad al papel de Rodolfo, especialmente en el aria más famosa de la ópera, "Quando le sere al placido".

 

Con la colaboración de Naxos.

Ópera
Teatro Real
Giuseppe Verdi
Renato Palumbo, David Alden

David Alden plantea su puesta en escena de Otello desde la coherencia de la adaptación del texto de Shakespeare que propone Giuseppe Verdi. En el primer acto del dramaturgo inglés, que Verdi suprime, conocemos la grandeza del amor de Desdemona, dama veneciana joven, aristocrática y bella, por ese soldado tan rudo, tan viril, tan moro y tan colérico que es Otello. A este amor se opone su padre, el noble Brabantio, que ya en el primer acto cuestiona cómo su hija ha podido elegir “refugiarse en un pecho tan negro como el vuestro, que da miedo”.

 

De hecho, el amor de Desdemona por Otello se considera arte de magia. En cambio, el amor de Otello por Desdemona se considera como lo más lógico del mundo: Desdemona es tan refinada, tan blanca, tan aristocrática y tan buena cristiana que cualquiera comprende que Otello no pueda menos que amarla. Se aman, pero la diferencia direccional del amor de ambos es innegable. Y es sobre estas diferencias cómo un personaje resentido y diabólico, el alférez Iago, acabará logrando tejer su venganza contra el general Otello por no haberlo ascendido a capitán, como esperaba.

 

La venganza necesita de un resorte mínimo, porque en esencia consiste en hacer creer a Otello lo que ya cree todo el mundo: que no es posible que una dama así se pueda haber enamorado de alguien como él. Resulta por tanto muy fácil hacerle sospechar que la dulce Desdemona se ha enamorado de un hombre de su misma condición, Cassio, que el mismo Iago define como la antítesis de Otello. Y por esto, pese a que Otello tiene un alma noble, pese a que Desdemona está realmente enamorada de él, pese a que Cassio es leal e intachable, la insinuación de Iago da sus frutos y Otello realmente cree que Desdemona le engaña.

 

En el texto teatral, Shakespeare explica la acción dramática a través del tema del racismo, que es la fuerza motriz de la tragedia. Pero tanto el libretista, Arrigo Boito, como Verdi comprenden que la intensidad del drama se puede incrementar todavía más si se logra que el racismo juegue un papel menos visible y el acento se sitúe en la fragilidad de un personaje perfectamente asimilable físicamente a cualquiera de los otros; un personaje vulnerable y dominado por una turbulencia interior. Así, Verdi convierte el racismo en algo muy colateral, apenas mencionado en momentos aislados. Y eso mismo propone David Alden: Otello es un outsider, es “el otro” porque así lo siente en su fuero interno. No tiene por qué ser negro ni físicamente diferente a los demás personajes.

 

Su conflicto es interior y tiene un nombre: inseguridad, que es lo que a tantos hombres ha llevado a cometer las mayores atrocidades. Vemos la trágica desintegración del héroe con horror fascinado, encerrado en el ciclo destructivo del destino. La escenografía alude a un patio chipriota, pero, sobre todo, a un mundo militarizado, brutal, de soldados deshumanizados, en una guerra que les impide responder al amor o la ternura. Y en este contexto, Otello nos coloca ante uno de los miedos más inconfesables del ser humano: no sentirse merecedor de lo que más se ama.

 

Renato Palumbo, que en el Real ha dirigido Les Huguenots, Tosca y La traviata, vuelve con otro título verdiano, de nuevo con la soprano albanesa Ermonela Jaho, que triunfó con su interpretación de La traviata, en 2014. Acompañada por el tenor Gregory Kunde, uno de los más alabados intérpretes del exigente papel de Otello en la actualidad, que también inauguró una de las pasadas temporadas del Real con su aplaudido Roberto Devereux. Junto a ellos, encarnando al sádico y sibilino Iago, el barítono George Petean, participante en la ópera I puritani.

Ópera
English National Opera
Benjamin Britten
Edward Gardner, Deborah Warner

La bella y evocadora producción de Deborah Warner de la última obra maestra operística de Britten ha sido aclamada como un "exquisitamente conseguido matrimonio entre la música, el teatro y el diseño" (The Independent). En la luminosa y convincente interpretación de Britten de la clásica novela de Thomas Mann, la obsesión del escritor Gustav von Aschenbach con el chico polaco Tadzio y su consecuente caída se reflejan en una "notable y desgarradoramente creíble interpretación" (The Guardian), de John Graham-Hall, que ya había recibido grandes críticas por cantar el papel de Aschenbach en La Scala. Los geniales coro y orquesta de la English National Opera son dirigidos por Edward Gardner, un defensor de la música de Britten durante mucho tiempo.

 

Con la colaboración de Naxos

Ópera
Maggio Musicale Fiorentino
Giacomo Puccini
Valerio Galli, Denis Krief

Cuando Il trittico se estrenó en el Metropolitan Opera de Nueva York en diciembre de 1918, Gianni Schicchi se convirtió en un éxito inmediato. El libreto se basa en un incidente mencionado en la Divina Comedia de Dante. La acción de Gianni Schicchi de Puccini tiene lugar en el dormitorio de Buoso Donati en la Florencia del siglo XIII, inmediatamente después de su muerte, mientras sus codiciosos parientes fingen dolor y buscan su voluntad. El estado de ánimo cambia a ira cuando los familiares descubren que han sido desheredados, por lo que buscan al ingenioso Schicchi para hacer un testamento falso. Schicchi, sin embargo, vuelve su plan contra ellos, legándose la mayor parte de la fortuna del difunto mientras los familiares, todos los involucrados en el crimen de falsificación, se ven obligados a sentarse en silencio.

Ópera
Deutsche Oper Berlin
Chaya Czernowin
Johannes Kalitzke, Claus Guth

Heart Chamber es un "examen del amor" en el siglo XXI, que aborda el sentido romántico del amor con dudas y destrucción mientras se espera una utopía del amor. En el centro de Heart Chamber hay una relación amorosa entre dos personas y las fuerzas que resultan de ella: alternan entre atracción y repulsión, entre el anhelo de fundirse el uno en el otro y el deseo de independencia. Chaya Czernowin escribe una ópera sobre los momentos más pequeños y más grandes en el encuentro de dos corazones. En Heart Chamber, sus agitaciones se envían a través de la habitación como sonidos frágiles, los propios personajes. O se acumulan en voluminosas nubes de orquesta y electrónica, y luego se desatan en una violenta ráfaga de sonido.

Con la colaboración de Naxos

 

 

Ópera
Theater an der Wien
Carl Maria von Weber
Constantin Trinks, Christof Loy

La "gran ópera heroico-romántica" de Weber, Euryanthe, se estrenó en Viena en 1823. Euryanthe es víctima de un complot para demostrar su infidelidad, pero su amor la imbuye de una fuerza colosal, que Weber caracteriza con una aguda perspicacia psicológica.

 

A través de la composición y prescindiendo del diálogo hablado, su trama caballeresca brinda oportunidades para una serie de arias, ariosos, duetos, cavatinas y coros que contienen algunas de sus mejores músicas operísticas. Esta producción muestra la versión original de la ópera, con algunos cortes muy menores.

 

Con la colaboración de Naxos

 

 

Ópera
Teatro Real
Richard Wagner
Semyon Bychkov, Claus Guth

Con la vista puesta en La montaña mágica de Thomas Mann y el conocimiento histórico de la vieja Europa como base de la producción, el director de escena Claus Guth desmadeja una de las partituras mas emocionantes y aplaudidas del gran Richard Wagner.

 

El estreno de Parsifal en los grandes teatros de ópera a partir de 1914, tras caducar los derechos exclusivos que Richard Wagner había dejado al Festival de Bayreuth desde su estreno en 1882, produjo un impacto enorme. No sólo por el descubrimiento de una de las partituras más monumentales y emocionantes de la historia de la música, sino también por una temática turbadora en plenas Gran Guerra y postguerra. Ese Parsifal que llegaba tras años de espera impaciente para salvar el templo del Grial sintetizaba el clima emocional de la Europa del momento, de grandes sacrificios y penurias, desorientación colectiva y búsqueda desesperada de un líder.

 

Parsifal, el inocente educado en la compasión, encarna el espejismo de la redención. Este es el punto de partida de la puesta en escena de Claus Guth, uno de los grandes nombres de la dirección de escena contemporánea, que debutó en el Real con uno de sus más aclamados espectáculos. El decadente hospital para lisiados de guerra en el que transcurre la acción, inspirado en el sanatorio de La montaña mágica de Thomas Mann, encarna los traumas y el desánimo que siguió a la Primera Guerra Mundial, cuyas esperanzas puestas en un nuevo líder desembocarán en un nuevo desastre.

 

Producción grabada en tecnología 4K UHD. Para verla en dicha calidad, haz uso de nuestra aplicación en tu Samsung SmartTV 4K UHD.

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Ópera
Inolvidables
Camille Saint-Saëns
Luis Antonio García Navarro, Beni Montresor

Sansón y Dalila es un representativo ejemplo de ese exotismo que en el s. XIX actuó como una de las principales corrientes de la imaginación francesa. La única de sus trece óperas que se ha mantenido en el repertorio, en ella Saint-Saëns se adhiere a una auténtica tradición escénica en la que se cuentan títulos como L'Africaine de Meyerbeer, Les pêcheurs de perles de Bizet, o Lakmé de Delibes. La conocida trama bíblica es manejada para crear una obra que se sitúa entre el oratorio y la "grand-opéra". Del primero se recoge el sentido estructural, la importancia del coro y cierto estatismo, patente en el Acto I. Del segundo, el tono casi grandilocuente, la espectacularidad de la puesta en escena o la importancia del ballet, así como una envolvente voluptuosidad.

 

Junto a las frecuentes intervenciones corales, cabe destacar los números de Sansón, un tenor de tonalidades heroicas, y especialmente los de Dalila, uno de los papeles más importantes asignados a la voz de mezzosoprano en la historia del género, como el bellísimo "Mon coeur s'ouvre à ta voix", del Acto II. En el orientalismo que domina la brillante ambientación, Saint-Saëns utiliza procedimientos derivados de la música árabe, frecuentemente al Norte de África, y que también se reflejan en el último de sus conciertos para piano, subtitulado "Egipcio" en la Suite Algérienne o en Africa, para piano y orquesta.

Ópera
Dutch National Opera
Ruggero Leoncavallo / Pietro Mascagni
Lorenzo Viotti, Robert Carsen

Pagliacci y Cavalleria rusticana son probablemente el doble cartel más famoso de la historia de la ópera. Lleno de amor, infidelidad, traición, celos y asesinato, estos dos pináculos del repertorio de ópera italiana lo tienen todo. Ambos son ejemplos clásicos del “verismo”, que cuentan las llamadas historias realistas sobre la vida de la gente corriente. Aquí, los temperamentos sureños impulsivos provocan rivalidades y amenazan las relaciones. Mientras que Pagliacci se alimenta de la tensión entre la vida cotidiana y el mundo estético del escenario, Cavalleria rusticana yuxtapone una pasión desenfrenada con una fe profunda.

 

Robert Carsen cambia la tradición al abrir con Pagliacci y juega un juego magistral de teatro en teatro, cuestionando la naturaleza de la realidad. ¿Las emociones que vemos en el escenario son actuadas o son reales? ¿Y en qué medida nos proyectamos en los personajes? Cuando se quitan las máscaras, la verdad se convierte en teatro y el teatro en verdad.

 

Con la colaboración de Naxos

Ópera
La Monnaie
Nikolai Rimsky-Korsakov
Alain Altinoglu, Dmitri Tcherniakov

MEJOR NUEVA PRODUCCIÓN | INTERNATIONAL OPERA AWARDS 2021

 

Los títulos de algunas óperas son en sí mismos suficientes para capturar la imaginación. Para el centenario del nacimiento de Pushkin en 1899, Nikolai Rimsky-Korsakov se inspiró en uno de sus famosos cuentos de hadas y compuso una ópera deliciosamente imaginativa, con El vuelo del abejorro como éxito instantáneo. El don del compositor para la melodía y la orquestación se combina perfectamente con el humor a menudo absurdo y la imaginación desbordante del poeta. Alain Altinoglu puede deleitarse aquí en el papel de mago orquestal, mientras que el director ruso Dmitri Tcherniakov regresa con una puesta en escena psicológica de muchas capas.

 

El zar Saltán se casa con la menor de tres hermanas, habiendo escuchado que es su mayor deseo presentarle un heroico hijo y heredero. Sus hermanas celosas y la anciana tía Barbarikha no pueden soportar esto, y con engaños se encargan de que la Tsaritsa y su hijo recién nacido Gvidon sean arrojados al mar. En su barril son arrastrados a tierra en una isla encantada donde el hijo del zar en rápido crecimiento salva a un cisne de las garras de un mago. En agradecimiento, el cisne ayuda a Gvidon a visitar su país natal una vez más bajo la apariencia de un abejorro. Tres deseos, tres milagros y tres picaduras de abeja más tarde, padre e hijo finalmente pueden conocerse.

 

Con la colaboración de Naxos

Ópera
Glyndebourne Festival
Jules Massenet
John Wilson, Fiona Shaw, Fiona Dunn

Con su combinación de encantadora historia de amor y amplia comedia burlesca, La Cenicienta es uno de los grandes cuentos de hadas operísticos: una Cenicienta que recuerda la historia original de Charles Perrault en toda su riqueza y ambigüedad. El sensual cuento de hadas de la belle époque de Massenet está adornado con lujosas texturas orquestales y brillante escritura vocal, que se inspira en todo, desde bailes barrocos hasta cromatismo inspirado en Wagner para darle vida a su historia, evocando un mundo de infinita variedad musical y emocional.

 

La producción original del Tour de Fiona Shaw hace su debut en el Festival, redirigida por Fiona Dunn y dirigida por John Wilson, con un elenco liderado por los favoritos de Glyndebourne, Danielle de Niese como Cendrillon y Kate Lindsey como su Príncipe.

 

Con la colaboración de Naxos